El 9 de julio tal como les conté en mi post anterior fue mi cumpleaños, pero ahí no terminó la celebración porque el día 10 emprendí rumbo a La Guaira, específicamente a una playa llamada los Ángeles. Este fue un excelente regalo porque tenía como 2 años sin ir y realmente tenía muchas ganas de hacerlo.
Salimos de la ciudad a las 7:30 a.m aproximadamente y a las 9:00 a.m ya estaba instalada y lista para disfrutar de las maravillas del mar. En esta oportunidad tomé un tour privado en el que nos garantizaban hielo, cóctel, agua, rifa y muchas sorpresas más.
Una de las cosas que quería probar es una especie de "platillo" que siempre venden en las playas, le llaman "rompecolchón" y es una mezcla de camarones, guacuco, pulpo, pepitonas y mejillones con una especie de vinagreta que contiene ajíes, limón y otros condimentos, no sé exactamente que traía el mío, pero puedo garantizarles que estaba muy sabroso.
En el grupo del viaje había una señora que también cumplió años el día 9 y prepararon una piñata, cuando se enteraron que también había sido mi cumpleaños por supuesto me invitaron a participar y me consintieron con varios detallitos. Incluso alcancé a recoger algunos dulces de la piñata.
Para la playa también me llevé una tortica, la más pequeña de las 3 y por allá en compañía de personas que acababa de conocer escuché el canto de cumpleaños y pedí un deseo, aunque también lo pedí como me enseñó mi vecina de toldo, antes de zambullirme a una ola, aunque de eso no tengo foto.
Algo muy loco que sucedió fue que estaba paseando hasta otro lado de la playa cuando vi a una persona que me parecía conocida, estaba casi segura de que era quien yo creía que era, pero me daba vergüenza preguntar, pero luego de acercarme y vencer la pena logré preguntar, ¿eres Miguel? () a lo que recibí un sí por respuesta 😂 y es que claro, es igualito que al de sus fotos, si no era él, era su hermano gemelo.
Otras cosas interesantes que sucedieron fueron:
- Ese día fue que yo realmente me cuidé mucho del sol, aplicaba protector solar a cada momento y cuando estaba en el toldo me arropaba y me colocaba una gorra. Sin embargo de regreso desde la zona donde estaba Miguel a mi zona, la perdí, no sé como ni en qué momento, parece que salió volando y nadie se dio cuenta.
Siempre entraba al mar con una compañera que estaba en el toldo de al lado, ella tenía un salvavidas de los redondos, ella y yo estábamos tratando de disfrutar las olas, pero varias veces atentaron contra nosotras así que me sugirió colocarme el salvavidas, lo hice y vino una ola inmensa que no pude prevenir, me arropó, el salvavidas salió volando y yo sentía que tenía agua hasta en el cerebro.
Decidimos probar una segunda vez, seguras de que ya habíamos aprendido a manejar las olas, vino otra ola inmensa, me arropó y esta vez el salvavidas literalmente explotó, dentro del agua sentí el golpe, no solo de la ola, sino de la explosión. Increíble, el salvavidas nuevamente NO me salvó la vida. Conclusión: no se confíen de esos salvavidas que viene una ola grande y te hiere de todas formas.
Llegué a mi casa de noche, feliz por haber tenido la oportunidad de ir a la playa, disfrutar de la playa, del compartir y sobretodo de la vida.