Tenía días diciéndole a mi mejor amigo que fuésemos a merendar a este sitio, admito que estaba súper influenciada por las redes sociales porque los postres se veían riquísimos y para nuestro bien, no decepcionaron estaban deliciosos.
Roger pidió una Pavlova de arequipe que estaba INCREÍBLE, el merengue súper crujiente pero a la vez esponjoso y yo pedí una torta que jamás había escuchado antes, se llama beso de Ángel y es una mezcla de tres leches con flan (quesillo para quienes son venezolanos) y también estaba muy muy rica, para acompañar pedí un capuccino y lo mismo, súper rico, así que las espectativas creadas por las redes sociales no decepcionaron.
La otra cosa que nos gustó mucho del sitio es la decoración, todo muy fresco y agradable con diferentes ambientes, el local es bastante grande incluso tiene un parque infantil, la verdad es bastante agradable.
El único punto no favorable o no tan favorable es que las cosas son un poco más costosas, de lo que generalmente pagamos, alrededor de 7 dólares la porción de torta, y se entiende, si quieres cocinar algo bastante bueno o diferente necesitas materiales buenos y algunos difíciles de encontrar por lo tanto más costosos.
La experiencia en general fue bastante buena, estoy segura de que estaremos volviendo pronto.