Pensar bajo presión puede ser asfixiante, es la verdad, lo he podido ver, personas que en medio de un conflicto, o de alguna situación que sienten que no pueden resolver, se colapsan, se limitan, no saben que hacer, no les da la mente para centrarse en resolver, en buscar soluciones, y puede ser un gran lío, porque terminan por no encontrar puertas de salida a nada, quizás, y es lo más probable, es que se centran en el problema, por lo que una solución no la ven.
Es lo mismo que ocurre cuando un estudiante deja todo para última hora, que no quiere estudiar con anterioridad y termina por estudiar a última hora, eso genera una limitación en el aprendizaje, porque puede que al momento lo aprenda pero después de pasar unos pocos días ya se le habrá olvidado, es así, las presión que podríamos sentir por ciertas realidades acaba por tener su efecto negativo en nosotros.
Debo decir que terminamos por adaptarnos a la presión, si es que así lo determinamos, pero no siempre, hay personas que no se adaptan, nunca, ni lo piensan como opción, prefieren la tranquilidad, cero presión, y es respetable también.
Cuando pretendemos afrontar lo que es la vida en si misma, sobre todo estos días y meses que realmente están siendo tan complicados, pienso que es lógico pensar que lo mejor es tener cierta tolerancia a la presión, porque nos guste o no, en algún momento esa presión va a estar presente, y lo ideal es que podamos sobre llevarla de la mejor manera.
A veces, sólo por el hecho de salir a la calle a hacer alguna diligencia puede ser estresante para algunas personas, incluso, sólo pensarlo puede hacer que se predispongan y con anticipación sientan eso que es la presión antes de si quiera exponerse a ella, esas extrañas cosas de la mente.