El encarecimiento de la vida en general está empezando a generar estragos muy graves en la mayoría, sobre todos si sus ingresos son un salario mínimo, porque estos no aumentan al mismo ritmo de la inflación.
El gran problema que siempre he visto es que las personas se conforman con vivir al límite, no buscan otras opciones de ingreso y terminan bastante complicados. Esto tiene una repercusión en la salud mental de las personas más allá de lo que imaginamos, porque sin poder proveer lo básico en casa la presión psicológica que esto implica es muy grande, lo que lleva a un gran problema de salud pública, según puedo afirmar.
La depresión, la ansiedad, son grandes problemas sanitarios a los que no se les presta siempre la debida atención. Quizás porque no se ve como enfermedad sino que se minimiza su realidad, se minimiza su impacto en la vida real, porque no se trata de una fractura, que inmoviliza a las personas pero mentalmente siguen en un estado óptimo, sino que la persona físicamente está bien, pero no hace mucho más allá de lo que debería y podría.
Podemos ver a personas que habían sido muy activas y productivas caer en situaciones realmente deplorables por una situación en sus vidas que mentalmente los perturba, los hace caer muy bajo, y puede que tarden demasiado tiempo en recuperarse, lo cual empeora toda la situación, e incluso, puede que no se recuperen del todo en ningún momento.
He visto personas que han caído en tal grado de depresión que terminan incluso por suicidarse, es algo más común de lo que se habla poco, pero lamentablemente las realidades en las que caen algunos terminan por superarlos, porque en gran medida no habían enfrentado nunca situaciones similares, y los deja no sólo expuestos sino desarmados, desprovistos de herramientas para superar la situación y no encuentran salida, esto es un gran problema que va en aumento.