Personalmente me he acostumbrado a trabajar en ambientes con cierto nivel de tensión, incluso el ruido podría ser una factor más o menos presente en las cosas que hago, estar en contra del tiempo suele también ser una constante, pero aún así, cuando he logrado adaptarme a ambientes de trabajo muy complejos en este aspecto, no es lo que prefiero en condiciones normales.
Cuando estoy en casa, lo que quiero es todo lo contario, espero tranquilidad, me la procuro en la medida de mis posibilidades, porque los contrastes son necesarios en nuestra vida. No podemos vivir siempre en un estrés, eso terminaría enfermándonos mentalmente.
He podido compartir con personas que han vivido por muchos años en la cárcel, y el hecho de tener que siempre estar en una especie de vigilancia permanente, es difícil para ellos, porque aún cuando no haya peligros inminentes una vez que se reinsertan a la sociedad, les cuesta mucho estar tranquilos, es como si el estrés se convierte en su manera de vivir, los entiendo, no es fácil librarse de ciertas costumbres una vez que se han instaurado en tu mente.
O las personas que trabajan en construcción, que al llegar a casa después de haber pasado el día en un ruido constante, necesitan silencio, o también puede pasar lo contrario, que necesiten algo de ruido en casa para sentirse un poco más tranquilos.
Creo que tiene mucho que ver con lo que cada uno busque en la vida, pero por mi parte, cuando estoy en casa, procuraré siempre la tranquilidad y el silencio que me pueda proveer.