3 meses atrás recuerdo que un amigo y 3 amigas para un cerro, un espacio natural muy bonito en el que pasamos prácticamente todo el día, fue un buen momento. Como lo he comentado, por motivos de trabajo, cada día libre es algo que intento aprovechar al máximo, aunque a veces mi aprovechamiento de ese tiempo libre de trabajo es en descanso.
Bien, como les comentaba, salimos después del medio día, porque mi día de descanso no me iba a levantar muy temprano, siempre necesito descansar, así que a la 1.30 de la tarde estábamos subiendo a la cima, demoramos aproximadamente 2 horas en llegar a la parte alta, aunque hay sistema de transporte que te deja arriba, preferimos subir caminando, era parte del compartir.
Al llegar arriba, cerca de las 3.30 tomamos agua, y sacamos un refrigerio que habíamos llevado para compartir. Después de eso, nos sentamos para contemplar la vista que desde la cima podíamos tener.
Creo que de todo, eso fue lo que más disfrute, no porque mis compañeros fueran desagradables, no, sino porque la sensación de tranquilidad que tenía en ese momento, viendo la ciudad desde las alturas, sin tener que lidiar prácticamente con nada más, fue muy agradable.
Con frecuencia, aunque no siempre lo pensamos, se nos hace necesario regalarnos esos momentos de distracción, esos espacios de tiempo en el que nos permitimos salir totalmente de la rutina. Debería hacerlo más a menudo.