La naturaleza tiene su magia, cada vez me convenzo más de esto. Como lo he comentado en otras oportunidades, soy citadino, vivo en ciudad, trabajo en ciudad, siempre, desde que tengo uso de razón ha sido así, vivir, divertirme, trabajar, todo en la ciudad.
Pero, a pesar de que la paso bien, confieso que necesitaba descanso, por lo que un día me fui a un campo, un sitio natural, alejado del bullicio, del humo, de los autos, del estrés, y tuve otra perspectiva de todo.
Me sentí tranquilo, de una manera tan profunda, que fue algo a lo que me quise exponer con mayor frecuencia. Mi trabajo puede ser estresante, y además hacerlo en una ciudad estresante lo hace peor aún, pero es así, no puedo cambiar esa realidad, la acepté hace mucho tiempo, y no me estoy quejando, ya que es lo que me da el equilibrio financiero, pero hay mucho más que eso.
Por eso, buscando el equilibrio emocional, que no lo podemos dejar a un lado, cuando tengo tiempo, así sea un caminata por una zona boscosa, por un parque, sentarme debajo de una árbol, una acción tan sencilla y que no cuesta nada, pero vale mucho, permite que aligere cargas emocionales y tensiones que pueden incluso terminar en hacer mella en nuestra salud física, y no es algo a lo que me gustaría exponerme.
Por esta razón, me convenzo más del poder mágico y podría decir que hasta sanador que tiene la naturaleza, y que en la medida de mis posibilidades de tiempo, estaré más en contacto con lo natural, y a la vez, conmigo mismo.