Los seres humanos tenemos la tendencia de necesitar creer en algo, incluso si no se puede ver, si no lo podemos tocar, desde tiempos ancestrales ha sido así, y no podemos omitir el peso de las creencias en la filosofía de vida de las personas, porque es la realidad, y no soy quien para ir en contra de esto.
Cuando en mi trabajo analizo algunos comportamientos que se presentan en momentos de dificultades en las personas llego a la conclusión de que nunca las creencias dejaran de existir de cierta manera como eso por lo que las personas se rigen. Psicológicamente existen diversos sistemas de creencias, y varían en cada persona dependiendo de muchos factores culturales, uno de los principales, podría decir es lo religioso y la manera en la que te crían.
Si creces en un sistema donde lo religioso es determinante, difícilmente tendrás una creencia diferente, incluso si aún cunado eres adulto decides cambiar tu filosofía de vida, tendrás que cargar con lo que has aprendido durante tu niñez, al menos con una buena parte.
Como profesional del área de la salud considero importante tener esto presente, ya que es un punto necesario para muchas personas, no debemos ridiculizar ni menos preciar el efecto positivo que pudiera tener en un paciente sus creencias, por tal razón, como se trata es de ayudar, debemos respetar y considerar estos factores.
Claro, sé que por ejemplo, hay cosas que médicamente no deben permitirse por la misma salud del paciente, por ejemplo, tener en un quirófano algunos objetos que pueden ser fuentes contaminantes para el paciente. Aunque para algunos pudiera ser eso necesario. Por tal motivo, es importante y necesario llegar a un consenso con los familiares y los mismos pacientes para que esto no lo consideren una falta de respeto.
Son muchas cosas las que hay que considerar cuando tratamos con y a personas, para intentar en la medida de lo posible tener un ambiente de equilibrio entre todos.