A medida que camino, veo muchas casas en la ciudad, me pregunto cuantas de esas son de las personas que vive ahí, porque incluso yo vivo arrendado, teniendo un ingreso relativamente bueno por mi trabajo, pero por ahora no he podido adquirir vivienda. Lo que hizo que me pusiera a pensar en esto.
De cierta forma todos queremos tener ese grado de estabilidad que nos permita sentirnos cómodos en nuestra casa y poder saber que aún en nuestra época de vejez podremos estar bajo un techo que nos provea tranquilidad, no siempre es así, veo que incluso personas con edad avanzada viven en constante lucha para poder pagar su arriendo, porque sino podrían ser desalojados.
Esto último que menciono, por muy absurdo que parezca, eso de dejar en la calle a personas ancianas, aunque injusto suele pasar con frecuencia. No dejé de quedar impactado con situaciones como esta cuando estábamos en pandemia, muchas de estas situaciones incluso fueron productoras de grandes noticias, nada agradables de ver. Puedo entender que alguien que vde sus arriendos, al no recibir el pago por ellos, puedan también verse un poco ajustados en el presupuesto, pero partiendo de la situación que estábamos viviendo, lanzar a la calle a unos ancianos parece no ser una buena acción.
Fue irremediablemente mal visto, y quedarán estas personas con ese estigma de por vida, porque si muy bien cierto hay algo es que no se olvidan muy fácil las malas acciones, a diferencia de las buenas, que pasan rápidamente a la historia.
Pero el mundo anda así, un poco insensible, sé muy bien que negocios son negocios y que si hay contrato de por medio todo va a lo legal, pero las leyes no siempre van de la mano de lo humano, y además, las leyes son palabras en papel que aun cuando son importantes y necesarias, deberían tener sus matices.