Hace algunos meses, cuando empecé a trabajar, me correspondió hablar en público, específicamente al frente de mi equipo de trabajo actual, en realidad no están todos, algunos se han ido, han renunciado o han sido despedidos, pero por la dinámica misma del trabajo no están todos los que en aquel momento estaban. Lo que quiero decir es que eran personas desconocidas en ese momento, y hablar frente a ellos no fue una tarea fácil ene se momento, los nervios se apoderaron de mi, no me paralicé pero no fue fácil.
Sin embargo recordé que cuando empecé a estudiar en la universidad mi miedo escénico era realmente algo grave en mi, no me agradaba en lo más mínimo la idea de pararme frente a un grupo de personas a exponer una idea, un plan, mucho menos tener que estar durante varios minutos hablando explicando algo como cuando me correspondía hacer algún seminario, era algo literalmente ATERRADOR.
Pero con el paso del tiempo pude estar tranquilo con eso, pasó un tiempo y tras la práctica constante ya no era ajeno para mi, las exposiciones se volvieron un hábito, las dominé, pero hubo un punto en el que dejaron de serlo, digamos que perdí la práctica de cierto modo, y no me ayudó esto, salí de la universidad y tenía algún tiempo sin exponerme al público.
Por lo que cuando entré a mi actual trabajo, hablar en público volvió a ser algo complicado para mi, pero, ya tengo varios años, y hablar en público de cierta manera se ha vuelto rutinario, es para mi algo normal en la actualidad, y no me asusta en lo absoluto.
Con todo lo dicho hasta aquí, quiero destacar que todos podemos adaptarnos a ciertas realidades que nos parecen incómodas, sólo al enfrentarlas y ver que las podemos superar sin ningún problema.