Cuando inicio la pandemia nadie estaba adaptado a usar mascarilla o tapa bocas, como también suelen llamarlo. Pero ahora, a pesar de que hay total libertad en la mayoría de los países de estar sin usarlos, muchas personas siguen con ellos, es muy raro, es como si aún temen a cierto nivel contagio de no usarlo.
No quiero decir con esto que ya no hay Covid, de hecho, sigue estando presente y nunca dejará de estarlo, al menos no a la luz de la realidad actual, así que tendremos que aprender a vivir con el, muy probablemente habrá brotes, como ocurre con otras enfermedades virales, pero las vacunas, al menos eso asumimos todos, podrán ser eficientes en protegernos por mucho tiempo más.
El uso se justifica en personas con defensas bajas, como por ejemplo aquellas que están recibiendo quimioterapia y están inmunosuprimidas, pero en la actualidad ya no es necesario su uso. Pero sigo viendo a gran parte de la población usándolas, no deja de llamarme la atención.
Es evidente que hay personas que no se han vacunado, asumieron esa postura, por razones personales, comúnmente con muchas teorías de conspiración de esas que abundan, que les van a controlar la vida, que los van a convertir en zombies, en fin, son muchas las razones que se crearon para contrarrestar esta campaña de vacunación que evidentemente ha surtido efecto, es fácil de ver.
Aún así, respeto la creencia de las personas, porque es lo que corresponde como seres humanos, como profesional de la salud, como ser que vive en sociedad. Sin embargo, esto de que hubo muchas personas que no se vacunaron traerá sus consecuencias más adelante, porque es probable que exijan en muchos sitios el carnet de vacunación para poder entrar, por ejemplo, y le limiten la entrada a las personas que no cumplan con ese requisito. Es algo que ya está pasando, y seguirá pasando, claro está.