Todos hemos visto hongos en algún momento, incluso, los hemos comido, por ejemplo, y creo que son los más conocidos, los champiñones, que podemos disfrutar en diferentes platos como pizas, por ejemplo, y son exquisitos.
Sé bien que no tienen buen aspecto, no todos, incluso podríamos decir que se ven bastante feos y que no apetecen a simple vista comerlos, pero quienes lo hemos comido sabemos de lo sabroso que pueden ser. El detalle es que hay algunos que pueden ser tóxicos, incluso venenosos. Dentro de la ciencia médica hay toda una área dedicada al estudio de este tipo de plantas y de los efectos que pueden ocasionar en el cuerpo humano.
Cómo médico no es fácil conocerlos todos, en realidad es casi imposible, porque existen tantos, con la particularidad de que hay unos que son muy similares en cuanto a lo que se ve, pero los efectos muy diferentes.
Aprender a reconocer al menos los que existen en tu zona de trabajo es muy importante, porque eso te permite estar preparado para que en el momento que ocurra algún accidente con alguno de ellos sepas que hacer.
Lo mismo ocurre con las víboras, por ejemplo, que hay muchas que son similares, y que pueden generar gran confusión en todo el personal sanitario, pero se hace imprescindible que sepamos reconocer para evitar que un paciente pueda llegar al peor de los términos por desconocimiento de tu parte.
Si es importante saber que nunca podremos estar al día con todo, cuando digo esto a que no podemos, o al menos a mi parecer es muy difícil que sepamos absolutamente todo de los hongos, o las víboras, etc, pero si que podemos establecer cuales serían las que se pueden evidenciar con mayor frecuencia en nuestra zona de trabajo, para poder así dar respuesta oportuna y más acorde a la situación.