Muchas personas piensan que la vida de los genios es siempre de lo mejor, y resulta que no es así, de hecho, podríamos decir que en gran medida muchas veces por esa misma forma de ver la vida que es totalmente distinta a la de los demás terminan siendo humillados por eso. Porque son diferentes, y es lógico, ¿no lo creen?, porque si pensara y actuara igual que el resto no llegaría a expresarse de la manera en la que su mente se lo permite.
En la imagen coloco a alguien que no necesita presentación, evidentemente, porque su impacto en la ciencia, aún cuando ha pasado varias décadas desde sus enunciados y teoría siguen siendo de gran impacto en la comunidad científica, hablamos de Albert Einstein. Su mente desde muy niño fue muy distinta a la de los demás niños, al punto de que sus maestras decían que no llegaría a ningún lado porque era muy distraído.
Pienso que lo que ocurría es que su mente estaba mucho más avanzada que la de la mayoría y podía analizar de maneras distinta a la de los demás, y por tal motivo la forma en la que le explicaban las clases le aburría. Creo que es una explicación lógica a la visión que tenían sus docentes.
A veces pienso que, en casos como este, la educación puede limitar mucho, y pretendiendo que todos los niños piensen de manera similar lo que hacen es limitar sus habilidades y no permitir el desarrollo de sus destrezas y capacidades naturales.
No estoy culpando a los docentes de nada malo, pues sé que es la formación que han recibido, así como los médicos tenemos nuestra formación particular, que podría hacer, y seguramente lo hace, limitarnos en el conocimiento de otras áreas importantes del conocimiento humano, que no necesariamente limitaría nuestro ejercicio profesional, sino que lo complementaría.