La naturaleza tiene un gran efecto sanador, a veces solo caminar en un espacio de mucha tranquilidad puede producir una sensación de plenitud que no vas a conseguir en otros espacios, mucho menos si consideramos el bullicio de la ciudad.
Hoy entre una cosa y otra, he sentido la necesidad de poder estar en un espacio tranquilo. Mo trabajo básicamente consiste en ayudar a las personas en sus momentos más complicados, como lo es la enfermedad, y esto también implica lidiar con los familiares, lo que hace que sea aún más pesado, y por mucho control que pudiera yo tener en el plano emocional, no deja de afectarme, porque psicológicamente es desgastante, y a veces provoca correr, precisamente a un espacio de tranquilidad.
No se trata de que sea algo que salga en redes, a los que todos quieren ir a caminar, a visitar y disfrutar, puede ser que incluso cerca de la casa, donde hay la posibilidad de estar solos, sea un espacio más que suficiente para buscar esa tranquilidad que con mucha frecuencia necesitamos.
Hay días de días, creo que es necesario reflexionar en todos los aspectos, porque si algo hay muy cierto es que vida tenemos una sola, y que por cierto, pasa realmente muy rápida, y si no nos enfocamos en lo que nos produzca felicidad, terminaremos por estar en una situación realmente compleja en la que todo nos molestará y la infelicidad llegará a nuestras vidas más rápido de lo que pensamos.
No digo que este siendo infeliz en este momento, pero si pienso que es algo en lo que debo pensar mucho para evitar llegar a ese punto, porque termina uno por estar en un diario vivir que si convertimos eso que no nos agrada en la rutina, ya sabemos a donde vamos a terminar, y no es lógico llegar ahí sobre todo si podemos evitarlo.