Ayer realicé una actividad que casi nunca hago, como lo es ver televisión por un largo rato. Por lo general me la paso en la calle por motivos laborales, y cuando estoy libre lo que hago es salir a darme una vuelta, a visitar a amistades, a comer fuera de casa, pero raras veces la opción es ver películas, porque me gusta siempre estar haciendo actividades, sin embargo, he decidido darme ese día para hacer casi que nada, sólo eso, ver TV.
Incluso dormí más de lo acostumbrado, porque cuando me daba sueño, sencillamente apagaba la televisión y dormía, sin más, sólo dormía. Y no puedo decir que es algo por lo que me "sienta orgulloso y que es esa la razón por la que lo comento en esta oportunidad, el detalle que quiero destacar es que siempre ameritamos un momento de descanso, siempre, y después de muchos meses sin regalarme "un día sin hacer nada", me tocó asumirlo ayer, estaba cansado de todo, y ameritaba distanciarme.
Incluso apagué mi teléfono, no lo sí sino hasta la noche, cuando ya definitivamente iba a dormir, porque recordé que hoy debía hacer algo, pero debía confirmarlo luego, sólo por eso, porque sino, en vista de que tengo las alarmas entre semana ya listas, no lo hubiese visto en todo el día. Literalmente puedo decir que fue un reseteo mental, y corporal también, porque me alejé.
Creo que esto es algo sano, lo que me hizo pensar en el hecho de que me exijo mucho, y que siendo humano como cualquier otro, amerito con mucha más frecuencia un día, o al menos parte de un día en el que me ponga a mi de primero, sin estar pensando en nada más, para que así no me vea saturado, ni tampoco con ganas de salir corriendo de todo.