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Desde el primer minuto de nuestra vida, aquel instante donde abrimos por primera vez nuestros ojos, inicia el proceso de acondicionamiento en nuestro ser.
Desde pequeños se nos indica que hacer y que no, cuáles deben ser nuestros patrones de conducta, aquellos que son aceptados por la sociedad. Poco a poco, vamos perdiendo nuestra esencia y con el paso de los años se va minimizando, olvidando.
¡¡Somos forzados a encajar en un molde diseñado para seguir a los demás!!
Nuestro subconsciente va captando los mensajes, que por muchos medios llegan a nosotros, los cuales van a influir de una gran manera en nuestra conducta diaria.
Suelo representar al ser humano como una computadora, al ser prendida por primera vez, su software está en blanco, no tiene ninguna información, ningún programa. Con el paso del tiempo, sus dueños van instalando en ella todos aquellos programas y herramientas, que creen necesarios para que esta desarrolle sus funciones de una manera óptima. El antivirus que se le descargue debe ser de calidad, de lo contrario, si esto no es así ¡¡su sistema terminará contaminado!!.
Así funcionamos, desde niños se nos inculcan los valores que nuestros padres creen necesarios, se nos enseñan conductas correctas según el juicio de ellos. Nuestro pequeño cerebro están en pleno desarrollo y va copiando, aprendiendo, todo lo que ve y escucha.
Es común el subestimar ésto, ignorando por completo el resultado al que esto conllevará. Cada cosa aprendida a lo largo de esta importante etapa de crecimiento, va a determinar el camino que nuestros pies caminarán, sea bueno o malo.
Los jóvenes al no tener un carácter formado, son susceptibles ante cualquier información que a ellos llegue, por ello muchos se pierden, ya que al ir creciendo van siendo influenciados por las modas, estereotipos, patrones, prejuicios, tendencias, avances tecnológicos, música, etc,.Todo aquello que entra a nuestro subconsciente, tiene el poder para modificar nuestra conducta, es por ello la importancia de la selectividad.
Por ello es fundamental ir forjando un carácter en todo niño, ya que, un adolescente con criterio propio difícilmente será corrompido y si es así, en algún momento de su vida recordará lo que le fue enseñado y corregirá sus pasos.
Niños, jóvenes y adultos se encuentran sumergidos en un mundo, el cual fue minuciosamente diseñado para ellos. No podemos negar que los medios de comunicación se encuentran llenos de mensajes negativos, lo cual, logra en las personas un efecto muy alarmante.
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Nuestra sociedad se ha convertido en una especie de robots, que solo se enfoca en seguir a grandes influencias, las cuales no aportan nada positivo en sus vidas.
Puedo citar claramente un ejemplo que vivo a diario y muchos conocemos, la música, ésta aunque es subestimada y considerada “inofensiva” ¡¡es letal!! para la audiencia que la escucha, en este momento me encantaría citar una frase que el cantante “Vico C” utilizó en una de sus canciones.
“Donde está el valiente que quiere aceptar, todo lo que influye una simple canción, que me sirve tanto para edificar, como para matar a toda una nación”.
Existen muchas mentes, abarrotadas de información innecesaria y problemas banales, se encuentran muy ocupadas para divisar el verdadero problema.
Son innumerables las personas que se encuentran atrapados por los medios de comunicación, y no se dan cuenta de que son prisioneros, la música que escuchan los acondicionan, lo que ven, lo imitan, de una manera inconsciente.
He allí el ¿por qué? de nuestras limitaciones, se dice que ellas solo están en nuestra mente, y entonces ¿cómo no tenerlas? si desde niños hemos sido acondicionados. Es difícil aceptar ésto y aún más, salir de este círculo, pero como dicen por ahí “Todo tiene un precio” y mis queridos amigos, ¡¡la libertad no se escapa a ello!!.
No es fácil tomar la decisión de alejarte de personas negativas, por miedo a la soledad, desprenderte de todo aquello que te induzca a una prisión invisible, que con el paso de los años te va consumiendo. Son muchas las cosas de las que debemos alejarnos y otras más las que debemos aprender.
Tu sistema fue programado, pero tú puedes ¡REPROGRAMARLO! Eres quien decide, porque, a pesar de que formamos parte de un sistema que nos rige, somos autónomos, tenemos la potestad de elegir que hacer y que no, algunos lo llaman ¡libre albedrío!
Desde muy chica mis padres se esmeraron es forjar en mí un carácter genuino, con principios y valores que hasta el día de hoy, puedo mantener.
A los 16 años fui diagnosticada con bipolaridad, me perdí por completo ¡no me hallaba! Pero mi carácter seguía allí, lo que me habían enseñado, nunca fue olvidado, y puedo decir con certeza, que esta fortaleza que hoy en día tengo, se debe a todo aquello que mis padres me inculcaron.
La vida que llevo y todo lo que he logrado pese a mi enfermedad, se debe a los pilares que en mí fueron construidos desde niña, y por supuesto, mi determinación. Mis objetivos aunque muchas veces lo perdí de vista, siempre estuvieron allí.