Ser papá... ¿Hay algún manual para eso? ¿Cómo sé que lo estoy haciendo bien? Son preguntas que abordan mi mente desde que me enteré que voy a ser papá. Desde este momento ya estoy enfrentando las primeras experiencias con los cambios de estados de ánimo de mi esposa, los cuales a veces no resultan tan sencillos de llevar, pero es mi deber armarme de mucha paciencia, pues ella misma no los controla, buscar por media ciudad cada antojo que se le presenta, buscarle sus vitaminas, hacer la comida en casa, lavar la ropa y otros quehaceres de la casa, pues es un embarazo de alto riesgo, y es necesario que el bebé siga en la barriguita, porque como dice el Doctor “el vientre materno es el mejor horno que existe”, ella se encuentra limitada en muchos aspectos, y yo debo salir al ruedo para que todo salga bien, ella está llevando la parte mas fuerte, porque un reposo en cama no es nada fácil de llevar, los movimientos del bebé, el dolor que a veces eso le genera, en fin, ser papá (o futuro papá) está potente.
Sin embargo, ya deseo tener junto a mi sus pequeñas manitas, cargarlo y sentir ese olor tan característico de bebé, arrullarlo mientras se duerme, acostarme con él en el pecho mientras siente mis latidos del corazón y descansa, verlo y escucharle reír alegremente, creo que disfrutaré algo tan sencillo como cortarle las uñas.
No negaré que me da algo de miedo, incertidumbre y emoción al mismo tiempo, mi meta es ser mejor papá de lo que mi padre fue para mí, y eso ya es un gran reto, no sé si pueda, pero haré mi mejo intento por ese bebé que es mi Sol, mi Campeón, mi Príncipe, mi niño arcoíris.