Emocionante inicio de mi mañana, llegando al pie de la montaña me encontré al elegante colibrí chupando néctar de las flores. Tuve la oportunidad de tenerlo cerca y aproveché de hacer varios disparos rogando no se espantara el intrépido animalito.
Era tanta la emoción del ave que ni cuenta se dio de mi presencia. Allí se mantuvo de flor en flor mientras yo disparaba como loca desde mi teléfono.
Era tanta la emoción del ave que ni cuenta se dio de mi presencia. Allí se mantuvo de flor en flor mientras yo disparaba como loca desde mi teléfono.
No soy de las que recorta fotografías, sin embargo recorté estas imágenes porque el tucusito se perdía entre tantos elementos, incluso hubo un momento en que transitaron personas y no quise dejarlas en la foto, la idea principal, la atracción era realmente el colibrí verde.
La inquietud de los pájaros creo que lo la poseen otros animales. Además, no son no fáciles de capturar, mucho menos si lo tratamos de hacer desde su propio hábitat. Debemos generarles mucha confianza o el ave socializa con tranquilidad, esto último sucede si están en la urbe, alguna plaza o incluso ventanales en las viviendas.
Dicen que cuando nos visita un colibrí es porque trae mensaje de nuestros difuntos. Según las historias, avisan que las almas ya despegadas del mundo terrenal se encuentran perfectamente bien. Yo recordé especialmente a mi madre y me alegra saber que está bien.
El colibrí es el ave más pequeña de todas. Se les suelen llamar pájaro mosca por el diminuto tamaño. El plumaje de este que vi hoy es verde metalizado con la cola azul y el pico largo, sé que no logra apreciarse en detalles pero fueron los colores observados. De igual manera les comparto el hermoso momento de hoy al lado del llamativo colibrí.