Estoy leyendo la novela "Amigo imaginario" de Stephen Chbosky, y de repente me he dado cuenta de que mi relación con la lectura del libro se parece mucho a la manera en que se viven muchas relaciones de pareja, algo curioso, incluso ocioso, pero real, al menos en mi caso.
El libro es muy largo, tiene más de 800 páginas de extensión, pero está escrito en capítulos cortos, que aligeran la lectura, y el libro engancha desde la primera página. El primer capítulo está fuera de la cronología de la historia, pero te adelante un poco el viaje en que te vas a embarcar, y te atrapa completamente.
Es como esas primeras citas que marchan excelentemente bien, más allá de cualquier previsión, y te dejan emocionado y casi con la necesidad de controlar tus expectativas, que son altas, muy altas, por más que las racionalices y las quieras controlar.
El libro luego comienza su desarrollo, mucho más tranquilo que el primer capítulo, lo que genera cierta frustración, pero no todo puede ser como una primera cita de ensueño. Sin embargo el autor tiene el gran acierto, de que al final de cada capítulo, a veces incluso en la última frase, y a veces hasta en la última palabra, te deja un anzuelo que es imposible no morder.
Así que aunque en las citas que siguen a la primera las cosas no son tan emocionantes, al final siempre hay un guiño con una promesa de más que te hace querer salir de nuevo y seguir conociendo a esa persona, o en este caso la historia del libro.
Llega un punto en que la primera cita queda opacada por la emoción que te provoca que nuevo te traerá cada capítulo y como eso afectará tu comprensión y visión de la historia. Y así como hay gente que te sorprende y saca de balance cuando creías ya conocerla, y precisamente eso hace que quieras seguirla conociendo, el libro te envuelve lentamente hasta que tienes que aceptar que ya te enganchaste y no lo puedes dejar.
Y ahí empiezan los dramas que uno se inventa por el tema de las expectativas. Y así como cuando uno nota que se está enamorando tiene ese temor natural a la decepción, y no se anima a entrarle con todo, el libro te presenta de repente esa disyuntiva, y te dices "esto se está poniendo demasiado bien, espero que al final el autor no me salga con un pésimo final".
Y luchando contra esa resistencia uno sigue leyendo, e involucrándose cada vez más, y el libro se pone cada vez mejor y mejor, hasta que dices "¡al carajo, que sea lo que tenga que ser!", y te dejas ir, así como muchas veces uno tiene que dejar sus miedos de lado y apostarle todo a una relación.
Llevo el 80% del libro ya leído, y la historia se acerca a su final, uno que no tengo idea como será, pero si es congruente con lo que he leído hasta ahora, promete mucho. Ahora me cuesta soltar el libro, me ha conquistado totalmente, pero a pesar de eso, y a pesar de mi, dentro mío hay una vocecita que con los dedos cruzados, y muy quedito, no deja de repetir "esto se está poniendo demasiado bien, espero que al final el autor no me salga con un pésimo final".
¿El libro me romperá el corazón? No tengo idea, espero que no, pero si es así, lo bailado nadie me lo quita. Y así como con las relaciones que en algún momento me rompieron el corazón, me levanté y seguí adelante, mañana ya será otro día. A final de cuentas un clavo saca otro clavo, o en este caso un libro saca otro libro, así como un nuevo amor hace olvida un viejo amor (casi siempre). Muchas gracias por leerme y hasta la próxima.
©bonzopoe, 2023.
Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.