Buenas tardes, estimados amigos de esta comunidad. Hoy quiero referirme de una manera especial a un tema que me encanta y es el amor por los animales. Desde chica, en nuestro hogar nunca faltó una mascota.
Allá en mi pueblito Las Mercedes del Llano, mis padres siempre tuvieron inclinación hacia la idea de traer animalitos a la casa. Unos para el consumo familiar, tales como gallinas, cochinos, morrocoyes, cachicamos, chivos y otros domesticados para el disfrute de sus travesuras y ese calor especial que nos transmiten.
Debo confesar que me resultaba doloroso cuando sacrificaban un cochino o una gallina, mi mamá era especialista en ese afán y alguna vez una lágrima rodó por mis mejillas pero no se aceptaban imposiciones ni exponer puntos de vista al respecto.
En una palabra, era lo que dijeran los padres. Luego al trasladarnos a San Juan de los Morros, solo había en casa perros y gatos.
Todos los hermanos sentíamos un afecto especial por los animalitos y hasta llorábamos cuando alguno desaparecía o moría. Así, fui cultivando mi amor por los peluditos y por los felinos.
Con los gatos me identifico, les doy su alimento y estoy pendiente de cuidarlos cuando están en celo, de sus vacunas y de desparasitarlos.
Debo acotar que los gatitos son muy posesivos y celosos y en algún momento creen que les pertenecemos. También, son dormilones, huelen rico y siempre tiene hambre, son voluntariosos y empecinados. Sabes que están contentos, cuando se acuestan en tu pecho o a los pies, pero lo que más adoro es su ronroneo, eso me indica que están felices, que sienten conford en acompañarnos y que nos aman.
No sé cuántos gatos he criado ni tampoco cuántos he enterrado y claro he llorado mucho cuando los pierdo. Los perros por su parte, son más expresivos, mueven la cola al verme, me llenan de pelos, les agradar comer de los platos de los humanos y odian la comida adecuada y recomendada para ellos.
El perro es fiel, daría la vida por su dueño, saltan brincan y lloran de alegría cuando desaparecemos y luego volvemos a casa.
A ellos no les importa nuestro mal humor, siempre están prestos a pasar ratos agradables, tienen el sentido del olfato muy desarrollado, son expresivos de su amor y ternura y su personalidad es realmente impresionante al manifestarnos que siempre estarán acompañándonos .
Particularmente, creo que mientras más perros y gatos tengo en casa, más satisfecha me siento y a ellos les dedico mi tiempo, amor y ternura.
Tomada de la mano de Dios.
P.D: Estas imágenes son tomadas de mi galería personal.