Carta de amor para mi hija, Marcelys Virginia🌹
Aun te mantienes escondida en cada una de las palabras que no se dijeron y en las canciones que por temor nunca se cantaron. El simple mar de cosas sin resolver por el punzante dolor de un simple alfiler; son esas noches donde te encuentro, un sueño lleno del más dulce sabor, un sueño paralelo de no saber cuál es la realidad, que inicia en cada madrugada después del insomnio y se desvanece al amanecer. Cada día solo espero la noche para ver si la suerte me trae volver verte, y con tu voz, calmes mis tormentas, hablándome de las travesuras que aún no has realizado, de cada uno de tus conflictos por una vida arrebatada, que con dolor se desvanece como una daga que poco a poco va hiriendo un corazón.
Cada noche te leo, sabiendo siempre que prefieres a Mark Twain, en vez de Stephen King o, a Borges en vez de Cortázar, manteniendo siempre ese curioso y amistoso conflicto donde siempre me ganas con tan buenos argumentos, haciéndome quedar ausente ante mis propias dudas. Y como adoro ese dulce y amargo que me dejas cada vez que destrozas como una poderosa tormenta de algodón, mis argumentos.
Adoro cuando me abrazas porque, creyendo que encontrarás refugio, me das el mío, tan suave como pompas de jabón que me hacen flotar y llevar a un letargo profundo ante un constante negro mate. Me preguntas siempre ¿Por qué, papá? Y solo me siento cada día más culpable de mantenerte en esa oscura eternidad, sabiendo que solo a ti es quien quiero.

Por eso te escribo esta carta amor mío, porque, siempre dibujas formas en las nubes para alegrarme el día y me acaricias cada vez que sopla la brisa; entonces dime como no amarte, si llenas ese vacío a pesar de tu ausencia, motivando con firmeza mi locura. Solo espero que esta noche al dormir, pueda encontrarte para llevarte a conocer otros universos.
Te amo
