El escenario una oficina, entra una joven de unos 30 años, su nombre es Carmen.
Suena el celular, ella revisa los mensajes, mientras acomoda sus cosas en el escritorio.
CARMEN – (Al público)¡Que día! anoche a mi perra se le ocurrió dar cría, así que tenía en mi casa al cerrajero y al veterinario.
Se abre la puerta e ingresa Walter que estaba esperando entre los espectadores tapándose con una revista.
WALTER - ¡Hola vida! (Quiere darle un beso pero ella lo rechaza)
CARMEN – ¡Para! ¿Qué te pasa? ¿No ves que estoy trabajando?
WALTER – ¿Y que tiene?
CARMEN –No seas desubicado. (Pausa) Recién se va la pesada de mi vecina y ahora vienes tú.... No te vio, ¿no?
WALTER – ¿Quién?
CARMEN – Mi vecina
WALTER – No, justo alcancé a taparme con la revista
Se sienta en una silla.
CARMEN – Ah menos mal... Y deja de mandarme mensajes a cada rato. Sabes que no me gusta que me molesten en el trabajo
WALTER – ¡Para! (Incorporándose) ¿Quién carajo es ese Mario del que me habló tu madre?
CARMEN – (ubicándolo nuevamente en la silla) ¿Cuantas veces te dije que no me respondas con otra pregunta?
WALTER – (incorporándose) Bueno, pero…
CARMEN - ¿A qué viniste?
Walter se sienta de nuevo
WALTER – A que no sabes...
CARMEN – ¿Qué?
Walter le hace caritas de entusiasmo.
CARMEN – ¡Dale, Walter! Deja de poner caras de emoticón
WALTER – Compré preservativos de colores y sabores extraños
CARMEN – (sorprendida) ¿Me estás jodiendo?
WALTER – No, mira. (Saca del bolsillo una tira de preservativos) no sabes, los sabores están geniales
CARMEN– ¡Para, Walter! Guarda eso ¿estás loco?, me estás haciendo pasar vergüenza, estoy en mi trabajo y lo que hablas se escucha en las oficinas que están al lado... (Tirándole del pelo) ¿Y cómo sabes que sabores tiene?
WALTER – ¡Eh! ¡Qué mala actitud tienes! ¿Qué pasó? ¿Me perdí de algo entre anoche y hoy?
CARMEN– Lo que vas a perder es a tu amiguito
WALTER – ¿Qué amiguito?
CARMEN – Ese
WALTER – ¿Cuál?
CARMEN – (Señalando entre sus piernas) ¡Ese, nene!
WALTER – (Reaccionando) Ahh no, con mi amiguito no se mete nadie
CARMEN – Conmigo tampoco y menos con cosas raras
WALTER – Bueno basta...
CARMEN – Si, basta
WALTER – ¿Basta de qué?
CARMEN – No sé, t{u dijiste basta
WALTER – Si mejor la cortamos
CARMEN– (tomando una tijera) Si la cortaremos de una vez.
WALTER – (protegiéndose sus partes) No, mejor no. (Se sobresalta, y sale de su asiento) ¿Qué me vas a hacer?
CARMEN – ¡Ven, para acá!
WALTER – No
CARMEN– Ven para acá, no seas ridículo que la gente está mirando
Walter se acerca temerosamente.
WALTER – No.
CARMEN – (agarrándolo de la oreja y sentándolo en el sillón) ¡Walter, ven para acá!
WALTER – ¡Ay¡ ¿Que me vas hacer?
CARMEN – No sé. Me tienes cansada.
WALTER – ¡Eh! ¡No es para tanto!
CARMEN –Me tienen harta.
WALTER – ¿Ah, sí? (Pícaro) Anoche no decías lo mismo.
Fanny – ¡Basta! Estoy trabajando.
WALTER – Córtala.
CARMEN – ¿Sabes que voy a hacer? Me voy, dejaré este empleo y me iré a trabajar con la peluquera de al lado y no te quiero más en mi vida (sale)
WALTER - Paraaa... Si te vas con esa, (Le tira los preservativos) úsalos.