“Miró nuevamente sintiendo un vacío en el alma, aún mayor que el que había en las calles.”
La peste se esparció rápida e inconteniblemente por todo el pueblo, como si fueran pocas las penurias que ya venían padeciendo desde hacía años.
Sin saber qué otra cosa hacer, las autoridades dieron la orden de evacuación para todos aquellos que no presentaran síntomas, así que cada quien, como pudo, tomó lo que cabía en sus manos y partió al poblado vecino al otro lado de las montañas. Quienes aún tenían combustible partieron en sus vehículos, pero la mayoría lo hicieron a pie o en bicicleta.
Como medida extrema para evitar la propagación del virus mortal, los enfermos fueron encerrados en sus casas con tan solo una bolsa de comida y la bendición de un sacerdote, y se sellaron las casas desde afuera.
No es lo mismo despedirse con la esperanza de volver algún día, que decir adiós desde la ventana de una mazmorra, viendo partir la vida hacia el horizonte.
veac020920
¡Sé un Kyteler!
CONCURSO DE MICRORRELATOS DE MONSTER-ONE
Escribir un microrrelato de máximo 150 palabras acorde a la imagen (propiedad de monster-one).