El progresivo aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero ha provocado el calentamiento del planeta en casi dos grados en comparación con la era pre-industrial, y el cambio climático es una de sus consecuencias más evidentes, haciendo no solo que la temperatura promedio del planeta aumente, sino también incrementando la intensidad y duración de fenómenos naturales como tormentas y periodos de sequía. Sin embargo, a pesar que los efectos más visibles del calentamiento global parecen que los sufrimos tierra firme, el aumento de la temperatura global también ha tenido un gran impacto en nuestros océanos.
La Gran Barrera de Coral Australiana sufre la acometida del calentamiento global. Wikipedia.org.
Nuestro océanos actúan como un gran sumidero de carbono, siendo capaces de absorber el 30% del dióxido de carbono que se encuentra en la atmósfera, además de absorber gran parte del calor generado por los gases de efecto invernadero, y aunque esto alivia la presión sobre la atmósfera esta generando que el océano se caliente.
Y un estudio publicado en la revista en la revista Nature Communications Earth & Environment, sugiere que gran parte del exceso de calor absorbido por el Atlántico Norte subtropical se encuentra almacenado por debajo de los 700 metros.
Estos estudios son importante para comprender como se distribuye la absorción de calor en los océanos, lo cual es determinante en la comprensión de los efectos del calentamiento global sobre el océano, pero hay gran incertidumbre sobre como se ha distribuido este calor en la historia por falta de datos y seguimiento, por ello con este estudio los investigadores de la Universidad de Exeter y la Universidad de Brest se propusieron reconstruir como ha sido el cambio en el contenido de calor del océano (ΔOHC) a lo largo de la sección hidrográfica del Atlántico Norte 25°N.
Debemos entender como se distribuye el calor en los océanos. Fuente: Pixabay.com.
En la investigación aquí señalada se indica que los océanos han absorbido cerca del 90% del calor generado por las actividades antrópicas, y según las conclusiones del estudio, en el Atlántico Norte subtropical hay una respuesta retardada al cambio de temperatura por debajo de los 700 m, lo que contribuye con el 62% del calentamiento de las profundidades entre 1850 y 2018. También se destaca que recientemente ha aumentado el exceso de transporte de calor neto a través de esta latitud, a una tasa de 0,89 ± 0,19 W m−2 entre 2012–2018, lo que muestra una ganancia de calor del Atlántico, y se estima que las profundidades se podrían calentar 0,2 °C en los próximos 50 años.
Para la investigación se utilizaron registros de temperatura y trazadores químicos cuya composición permite determinar cambios pasados que han ocurrido en el agua del océano. Y en la investigación se analizó el sistema de corrientes denominado Circulación de Vuelco Meridional del Atlántico (AMOC), el cual actúa como una especie de cinta transportadora llevando agua caliente desde los trópicos del norte hacia el sur, gracias a que el agua más fría y densa del norte se hunde en las profundidades y se va esparciendo hacia el sur, y esta investigación resalta la importancia que tiene el sistema AMOC para la distribución de calor de una región a otra, haciendo muy importante para el Atlantico Norte el exceso de calor que presentan los oceanos del hemisferio sur.
El Atlántico tiene un importante rol en la regulación de la temperatura. Fuente: Wikipedia.org.
Determinar la distribución temporal y regional del ΔOHC es esencial para evaluar el desequilibrio energético del planeta y el grado de la perturbación climática que estamos causando, ya que las consecuencias del calentamiento de los océanos son diversas e importantes, incluidas principalmente el aumento del nivel del mar, cambios en las corrientes, alteración de los patrones migratorios de muchas especies, y alteración química del agua de mar, como la acidificación y desoxigenación.
Por lo que debemos prestar atención a estos estudios, ya que si continuamos con el ritmo actual del calentamiento global podríamos encontrarnos en un punto de inflexión a finales de siglo, donde las corrientes se vuelvan inestables.
Y las consecuencias de esto se pueden manifestar de diversas formas en ambos lados del Atlántico, aumentando el número de eventos climáticos extremos o alterando el curso y la intensidad de las tormentas que atraviesan las aguas atlánticas.
Estudios como este nos alertan de los peligros del calentamiento global y sin duda son un llamado de atención para aplicar acciones correctivas urgentes. Esperemos que este y otros estudios hagan eco suficiente para impulsar los cambios necesarios.
Bueno amigos, espero les haya gustado la información y que esta pueda contribuir a sumar esfuerzos en beneficio del planeta. ¡Hasta la próxima!