Me siento feliz de compartir hoy con ustedes una parte muy especial de mi proceso interior. Estoy transitando un camino profundo de reconexión con mi alma, y he creado una serie de 30 días de florecimiento interior, donde cada día representa un símbolo, un elemento o una energía que me acompaña en esta transformación.
✨ “Hoy la lluvia no cae: bendice.
El agua no moja: despierta.
Y mi alma… por fin respira.”
Hoy, mientras escribo estas palabras, la lluvia cae sobre mi tierra.
Llueve en Uruguay… y el campo suspira.
Los animales, sedientos de alivio, alzan sus rostros.
La tierra seca, cansada y agrietada, por fin se deja tocar.
Y yo también.
Porque lo que afuera se riega…
dentro también florece.
Esta agua que llega no es solo meteorología.
Es respuesta, es consuelo, es ritual divino.
Cada gota que cae, cae también sobre mí:
sobre las partes que callé, las emociones que retuve, los recuerdos que me dolían y aún no sabía cómo soltar.
Y entonces entiendo…
El agua no empuja. No obliga. No irrumpe.
Llega cuando hace falta.
Cuando todo ha estado demasiado seco, demasiado rígido, demasiado solo.
Y yo, como la tierra, también he estado así.
Rota, endurecida, cansada de fingir que no me pasaba nada.
Hoy no puedo seguir resistiendo.
Hoy me dejo mojar.
Porque llorar no es debilidad.
Es acto de coraje, de humildad, de verdad.
Y esta lluvia me enseña eso.
Que está bien quebrarse si es para ablandar el alma.
Que está bien detenerse si es para permitir que algo más grande limpie lo que ya no tiene sentido.
Si la tierra necesitaba agua… yo también.
Si los animales descansan ahora bajo la lluvia… yo también puedo cerrar los ojos y soltar.
Porque esta es una bendición que moja por fuera, pero florece por dentro.
Afirmación del día:
💧 “Me permito fluir, sentir, ablandarme y sanar.
Como la tierra, yo también soy digna de recibir el agua que me hace florecer.”
Texto de mi autoría. Imagen de Unsplash.
Publicado por 🌹🌹.
Continúo con mi serie de 30 días de florecimiento interior.
Hoy, en el Día 8, celebro la llegada del agua sagrada… la que limpia, la que bendice, la que cae justo cuando todo está por florecer.
Mientras la lluvia moja mi tierra aquí en Uruguay, también mi alma se deja mojar y sanar.
Gracias por acompañarme en este camino de sanación y transformación.
🌧️💖