Hay días en los que no sé exactamente qué siento. Solo sé que algo me falta, que algo en mí me llama… pero no sé cómo responder.
Por mucho tiempo pensé que volver a mí era simplemente descansar, tomarme un día libre o hacer cosas que me gustaban. Pero con el tiempo, descubrí que volver a mí es mucho más que eso. Es una reconstrucción sagrada.
Es mirar con honestidad todo lo que he postergado por miedo. Es sentarme conmigo misma, con mis decisiones, con mis vacíos, con mis sueños olvidados. Es escuchar el eco de una voz que fui silenciando para agradar, para encajar, para no incomodar.
Volver a mí ha sido un camino lleno de preguntas, de desapegos, de lágrimas silenciosas… pero también de reencuentros. Me reencontré con la niña que soñaba sin límites. Me reencontré con la mujer que fui antes de perderse en lo externo. Me reencontré con la fuerza que creía rota.
Este proceso me ha enseñado a dejar de buscar respuestas afuera. A darme tiempo, espacio, presencia. A entender que mi alma no grita: susurra. Y si no me escucho, me pierdo de lo más valioso: mi verdad.
Hoy no necesito ser la misma de antes. No necesito explicarme. Solo necesito estar para mí. Porque he entendido que serme fiel es el acto más valiente que puedo hacer cada día.
📌 Texto completamente de mi autoría, basado en mi proceso personal.
🖼️ Imagen creada con ayuda de IA para representar visualmente esta emoción.
💬 La afirmación fue creada por mí desde el alma.