Otro día que pasa, he aquí donde lo único constante es la soledad. Se ha convertido en en mi fiel compañera, me susurra en las noches oscuras, me despierta en la madrugada.
Camino por las calles sin rumbo, el suave viento acaricia mi rostro hago caso omiso a tal intromisión y sigo caminando inmersa en mis pensamientos, en un punto noto como las hojas comienzan a caer de los arboles, se apodera de mi un sentimiento de nostalgia al pensar en lo efímeros que somos.
Sigo mi camino y me topo con el atardecer, todo se vuelve mas ilógico de lo normal ya que es lo único lleno de vida a mi alrededor aun cuando su presencia indica el fin de este dia.
Decido volver y de pronto sin darme cuenta estoy de nuevo en cuatro paredes, vuelve la soledad y me susurra, nunca podrás escapar de mi.