Qué pensarán de mí cuando haya muerto
y mi alma se evapore hacia la nada,
mi espíritu sea arena en el desierto
y mi luz una estrella de alborada.
Qué pensarán de mí quienes me aman
cuando ya mi presencia se haya ido
y ya no haya el saludo en la mañana
ni el abrazo sincero a los amigos.
Qué pensarán de mí cuando esté muerta
los que a mí corazón volvieron roca,
tal vez suplicarán verme despierta
añorando mis brazos y mi boca.
¿Qué pensarán de mí? No importa nada
mi espíritu estará en la primavera,
en las noches serenas y encantadas
y en la memoria azul de quién me quiera.