Las manos juntas,
ojos apretados,
un coro de plegarias
inundan el silencio;
junto a la santa fe
bailan los miedos.
No existen las certezas,
por eso el alma tiembla.
Sobre la cuerda floja
alguien se aferra;
un grito de clemencia
suena en la tierra.
Las manos juntas,
ojos apretados;
pelea la vida.
Toma otro aliento
para aguantarse;
no se resigna.
Puede que la balanza
se incline a nuestro lado,
la caprichosa suerte
lo está pensando.