
Brotan los recuerdos
envueltos en nostalgia,
mágico el ayer;
dorada mi infancia.
Travesuras en equipo,
una bici con rueditas;
galletas me da el abuelo,
las letras con la abuelita.
En las buenas y las malas,
fuimos siempre de la mano,
las verdes y las maduras,
para siempre con mi hermano.
Los instantes parpadean
con mucha velocidad,
algo en el pecho se aprieta;
serán cosas de la edad.

A unas horas para mi cumpleaños número 32, me puse a revisar unas fotos en el álbum familiar y decidí compartir estas con ustedes. En la primera estamos mi hermano y yo con quizá 2 y 3 años, comiendo mango y en la segunda teníamos 13 y 14 años.
Mi hermano siempre ha sido mi cómplice y mi mejor amigo; siempre él y yo contra el mundo. Incluso ahora cuando nos separan varios países y varias horas en el reloj, seguimos siendo los dos contra el mundo.