Capítulo 1.
Silencio.
Se había hecho demasiado tarde y Claudia regresaba sola a casa, sus compañeros de trabajo se habían ofrecido a acompañarla pero ella se había negado ya que se alejarían de su camino.
Caminaba aferrando su bolso al pecho y las calles vacías hacían que resonaran sus taconeos en aquellas solitarias calles nocturnas de Santiago, sentía un sudor frío y Claudia más aceleraba el ritmo, la noche extremadamente fría y Claudia seguía cada vez más deprisa su regreso a casa, la soledad de la calle la ponían nerviosa, pensaba sacar su celular de su bolso pero le daba temor que al hacerlo fuese víctima de algún hurto.
Llegó a la esquina de la calle Huérfanos y la luz peatonal marcaba rojo, Claudia se quedó perpleja, aprovechó de mirar a todos lados comprobando que estaba completamente sola, sintió un alivio y respiro profundo, pensaba que le faltaban apenas dos cuadras para llegar a la estación de subterráneos, se daba animosa sí misma para continuar ya que al llegar a la estación estaría más acompañada.
La luz marcaba verde y Claudia cruzó la calle, no se dio cuenta que metió su pie en una poza de agua, las calles aún conservaban rastros de aquella tormenta matutina, caminaba un poco más despacio ya que anteriormente casi había venido corriendo y su respiración agitada gritaba por una pausa, solo restaba caminar una cuadra más y llegaría al fin, luego de eso solo quedaría cruzar por la parte subterránea y salir al otro lado de la calle para subir a sus acostumbrados taxis de siempre.
Su respiración ya más suave la hacían sentir mejor, las luces de la nada comenzaron a apagarse y ese temor nuevamente llegó , pensó caminar más deprisa otra vez para llegar cuanto antes, sus pies cansados en aquellos tacones enormes la hacían pensar en que jamás los volvería a usar de nuevo, peleaba con ella misma por haberlos usados justo en un día como hoy.
Al fin respiro otra vez con calma, frente a ella estaba la estación de subterráneos, la luz roja daba esa seguridad que tanto necesitaba, acomodó su bolso en su brazo y pasó su mano por la frente para secar el sudor, no sabía si era por el cansancio o el miedo de aquel camino, puso un pie en la escalera y apoyó su mano en el posa brazos, sigilosamente una silueta la había acompañado todo el trayecto sin que Claudia la hubiese notado, en ese momento una mano la sujetó por la cintura mientras la otra mano de aquella silueta le tapaba la boca y susurrando en el oído de Claudia le decía "Silencio"