La lección incompleta
Sentado frente al teclado electrónico, recordó el día en que su madre lo llevó a tomar las primeras lecciones de música, aún poseía el gastado libro verde para niños con partituras para piano sobre el atril.
La imagen de la academia “Beethoven” vino a su mente, una vieja casona con un gran salón repleto de pianos verticales de origen alemán, dispuestos contra las paredes, uno al lado del otro, y la profesora - directora, una mujer madura de ascendencia española, muy dedicada y estricta. ¿Qué habrá sido de ella? se preguntó, e inmediatamente sin perder tiempo hizo una búsqueda en internet. ¡Guao!, la última referencia era del 2003 en Facebook cuando celebraba más de noventa años.
Encendió el instrumento, suavemente deslizó los dedos sobre las blancas teclas para hacer los ejercicios de digitación. Nunca practicó con mucho fundamento y disciplina, tan solo tenía cortas veladas esporádicas repitiendo piezas añejas con cierta torpeza. La interpretación musical era para él solo un pasatiempo.
Recordó cuando abandonó la academia, ante la imposibilidad de sus padres de comprarle un piano. No obstante, con más amor que sacrificio, adquirieron un órgano electrónico japonés usado, le pareció fantástico, una octava de pedales marrones y negros para el bajo, dos teclados escalonados, uno para el acompañamiento y el otro para la melodía. Al poco tiempo ingresó a otra academia en donde enseñaban música popular y no clásica.
La nota “mi” sonó dando paso a la primera parte de “Fur Elise” del genial Beethoven, curiosamente nunca pudo interpretarla completa. Comprendió que debía culminar la lección iniciada hace décadas, el mayor handicap, no contar con la dirección de la profesora, imaginó tenerla al frente con más de cien años haciéndole las correcciones.
Pensó, para tener éxito en la vida siempre hay que terminar lo empezado, y esta lección, no será la excepción, con algo de método y tesón, rendiré un modesto homenaje a quienes hicieron posible que hoy yo esté ante el teclado. Con el pasar de los días, si soy disciplinado, erradicaré la ineptitud del flojo y la satisfacción vendrá a colmarme de logros.