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El soneto de mi amada
Mañana despertaré a tu lado,
la luz de tu rostro iluminará,
y tus ojos reflejará mi vida,
con alegría andaré el camino.
En la tarde tomaré una siesta,
acurrucada en tu tibio torso,
y tus manos acariciando todo,
con dulzura dormiré confiada.
La noche llegará hoy muy temprano,
acortando el anhelado día,
y así dormitaré tan silente.
Mañana, ¡si! estaré a tu lado,
disfrutaré de tu gran compañía,
y así, te recordaré por siempre.