
La anfitriona del lujoso restaurant Macedonia acompaño al joven senador republicano David Williams hasta una de las areas privadas. En el lugar se encontraba esperándolo el tambien senador Paul Jhonson. Ambos encargados de preparar la primera ley que regularía el uso de androides en materia de seguridad civil y militar.
Cinco minutos después, entraron al salón privado Adriana Castillo, ex capitán del ejército y actualmente asesora de seguridad y contratista externa para el gobierno. El viejo Jeremiah Trump, magnate del imperio heredado de su abuelo, quien fue presidente en el siglo 21. Tambien se sento en la mesa, el corpulento Karl Mathison, CEO de la corporación de robotica y A.I mas importante del mundo, Occinox. Junto a Mathison se encontraba una encantadora rubia que el senador Williams no dejaba de mirar.
La mesa fue surtida de bebidas y los platos, previamente seleccionados para la reunion, servidos.
-Es mejor ir directo al grano, como me enseño mi abuelo. Senadores, nuestros amigos de Occinox están dispuestos a ser bastantes generosos si todo el asunto se agiliza – dijo Trump.
-Un momento, podemos ir con calma – contesto Williams – aceptamos la reunión com un acto de cortesia. Pero hay detalles en la ley que deben ser corregidos… por ejemplo … lo que concierne al uso de los modelos de prueba GPT900..
-¡Son los primordiales para el proyecto! Mis empresas, el fondo de la familia Trump tienen invertidos millones en Occinox. Te dire algo muchacho, yo tambien sere muy generoso si aprueban todo como esta y rápido. ¿Qué me dices? ¿Tenemos trato?
La discusión parecía molestar al senador Williams. Adriana Castillo intervino y explico los planes con los modelos GPT900. Los implantes bionicos a soldados con amputaciones era parte importante y lo que generaria ganancias a la empresa. Mientras exponía la estrategia, el senador Williams miraba a la rubia, la cual sonreía y parecía coquetearle.
-Creo que ellos están en lo cierto – dijo Jhonson dirigiéndose a su compañero del senado.
-¡No! Tenemos los informes confidenciales de los hechos que Occinox ha ocultado. Ademas, esta el más reciente, lo ocurrido en Miami, el androide ayudante del hogar. La prensa se dio un festin con la masacre.
-Las victimas habían hackeado y modificado la configuración. No fue nuestra culpa. – respondió Mathison.
-Pendejadas de la prensa, siempre inventando historias falsas, mi abuelo sufrió la misma injusticia – se lamentaba Trump.
-Señores, seamos sinceros. Estamos a punto de lograr un gran avance para la humanidad. El uso de estas maquinas en nuestro sistema de seguridad nos dara la oportunidad de volver a ser la potencia de tiempos pasados.
-Capitana, no puedo aprobar algo que representa un gran peligro. Tengo el informe de la chica futbolista. La que asesino a sus compañeros y hasta su propia novia. ¿Sabe que paso con ella? Se suicido hace tres años, cuando recordó lo que habían borrado de su memoria. Tambien se lo sucedico con la primera androide hace diez años, la mujer del accidente. Asesino a su marido. Los niños tuvieron que crecer en hogares sustitutos. ¡Es una locura aprobar la ley!
La discusión se fue acalorando. Todos explicaban sus puntos de vista y no parecían llegar a un acuerdo.
-Me retiro. Es lamentable que esta reunión haya sido infructuosa. Senadores, fue un placer. Hagan lo que tengan que hacer. – dijo Mathison, levantándose de la mesa.
El ambiente era tenso. Jeremiah Trump tambien se levanto y miro despectivamente a los senadores. La capitana Castillo recogió toda la documentación. Williams se acerco a la rubia.
-¿Tambien te retiras? ¿Eres su…?
-Soy la secretaria del Doctor Mathison. Estoy aquí para recordarle los puntos importantes para el informe a la junta directiva. Y … depende de ti si me quedo o me voy…
La chica acompaño a Mathison hasta la salida. Ella hizo anotaciones en su tableta y regreso a la sala privada. El senador Jhonson, se percato que Williams estaba por hacer una de sus travesuras.


David Williams era bastante guapo y habia estado involucrado en distintos escándalos amorosos. Salia victorioso de los mismos. Sus contrincantes políticos usaban las aventuras para atacerlo, pero contaba con una base de votantes fieles. Jhonson se despidió decepcionado por el resultado de lo qu epenso seria un buen acuerdo para sus finanzas personales.
La desagradable reunión fue quedando en el pasado. David Williams estaba ahora enfocado en la rubia de impactante belleza. Ella no disimulaba la atracción por el apuesto político. Tomaron una última ronda de tragos antes de irse del lugar. El senador tenía un apartamento alquilado cerca del capitolio. Lo usaba como guarida de amor. Envio un mensaje a su esposa, informándole que la reunion se extendio. No sabía a que hora llegaría a casa.
El politico y la secretaria de la empresa de robotica, se entregaron desenfrenadamente a la pasión.
La vibración del teléfono móvil lo despertó. Era las cuatro de la mañana. Debia irse a casa. Entre las penumbra de la habitacion vio el cuerpo desnudo de la rubia. Habian pasado una noche fenomenal. Podia hacer nuevamente el amor antes de irse, se acerco. Sintio algo humedo en la cama. Encendio la luz y quedo aterrado.
Barabara tenía varias puñaladas en el cuerpo. Estaba inmóvil, sin vida y la cama llena de sangre.
El móvil continuaba vibrando, pero estaba en shock. No podia atender la llamada.
La puerta del apartamento se abrió. La capitana Castillo entro acompañada de un equipo de hombres.
-Esta usted metido en gran problema… Senador.
-Yo no hice nada. ¡Fueron ustedes! ¡No pueden hacer esto! Los denunciare…
-Podemos hacer esto y mucho más. Usted la asesino. Todo esta grabado en las cámaras de seguridad instaladas en este lugar. ¿No lo recuerdas? Mirelo usted mismo.
Castillo le acerco la tableta, el video mostraba como Willimas se levantaba de la cama en estado catatónico, buscaba un cuchillo en la cocina y luego apuñalaba a la rubia.
-¡Estas jodido! Ahora, vístete, ve a la sala y contesta el puto teléfono.
Williams hizo lo que Castillo le ordeno. La mujer, acostumbrada a la dura vida del ejército se quedo supervisando la operación de limpieza. Fue la encargada de montar la operación. Con toda la informacion que tenían del senador, sabían cual era su punto débil. ¡Las Mujeres! Se acerco al cadáver. Toco la parte trasera del cuello. La chica abrió los ojos. No era una mujer de verdad, se trataba de un nuevo modelo de androide. Podian pasar por humanos. La volvió a desactivar. El senador habia caído en la trampa.
En la otra sala, Williams, temblando, atendió la llamada telefónica y escucho la voz de Mathison.
-Ya sabe lo que quiero, estimado senador. La aprobación de la ley. ¡Rapido! Haga lo que tenga que hacer.


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