Cuando era muy niño mi papá llevo a casa un perro, ya estaba grande, me dijo que tenía mi misma edad, 4 años. Con el paso del tiempo me enteré que los perros viven menos que los humanos, y que un año canino podría representar hasta 8 años en la vida de un humano, por lo que me dije, los perros viven unos 12-15 años, difícilmente más de ahí.
Sólo de pensar que mi perro no estaría más conmigo me ponía triste. Pero fui creciendo, el ya no creció más. Pero si envejeció, le salieron canas, hasta el punto que ya no podía correr, no como solía hacerlo, como cuando le lanzaba la pelota y corría a buscarla para traerla.
Esto poco a poco fue siendo más real, hasta que un día no se pudo levantar más de su cama, y con el pasar de los días se fue apagando, cada vez más y más. Y un día se fue a dormir en la tarde, después de comer, y no se despertó mas. Me di cuenta cuando eran las 4 de la tarde y no se acercó a mi como rutinariamente hacía, para decirme en su lenguaje que era hora de salir al parque.
Me acerqué a la cama, y me di cuenta que ni reaccionó, me pareció muy extraño, y poco a poco me acerque, hasta darme cuenta que ya no respiraba, en ese momento entendí, pero a pesar de que sabía que eso podría pasar en algún momento, me entristeció mucho.
El momento que tanto me había entristecido sin llegar, había llegado, y aún cuando lo sabía no dejó de afectarme. No pude levantarlo, dejé que mi papá se encargara, no sabía que hacer, y aún no he podido reaccionar del todo. Pero lo he asumido, no de todo, pero estoy haciendo mi esfuerzo.
Es difícil querer, puede ser muy difícil, e incluso doloroso, pero forma parte de la vida, tener que aprender a despedirnos, lamentablemente, y nunca es ni cuando ni como lo esperamos, y aún esperándolo, no deja de caernos muy pesado.
Esa es la historia de mi primera gran pérdida, de esa que nunca olvidé, ni olvidaré, y que siempre cargaré conmigo. ¿Es tonto? podría ser, sobre todo le podría parecer así a alguien que nunca ha tenido mascota, pero en mi caso, que se lo que es vivir ese proceso, no lo quiero volver a vivir.