El enojo es algo que no podemos tolerar mucho, somos como una bomba, que luego de un cierto tiempo explotamos, sin embargo nuestra cronometro somos nosotros mismos, la ventaja es que sabemos perdonar, así como a la vez no. Y ya nada es igual. Eso pasa con las traiciones, pasa con los malos momentos, y también pasa cuando creemos que todo está bien, cuando en realidad no!!
Un ejemplo claro es el de mi niñez, siempre hacía el aseo del hogar, dejaba todo reluciente e impecable, lavaba los platos, doblaba la ropa. Todo eso para que mis padres vieran que sí hacía algo en mi casa, y me trataran con más respeto, para que se sintieran orgullosos de mí.
Pero aun así no valía la pena el esfuerzo, no sé si es que sus ojos se cegaban al entrar a la casa o simplemente no se alegraban de verme, al llegar de sus trabajos comenzaban los problemas, ambos se gritaban diciendo malas palabras y ofensas, y en todo eso también quedaba salpicado yo.
Lo que si nunca entendí de ellos fue la parte en donde….. Si tienen tantos problemas por qué siguen juntos? Y sobre todo, por qué pagan el enojo conmigo? Y aunque ellos no lo supieran esas palabras que salían de su boca venía con una flecha que apuntaba directo al corazón, fue así que mis estados de ánimos cada vez fueron menos, y con el tiempo entré en depresión.
Otra etapa que fue muy difícil es la de mi adolescencia, creo que las cosas empeoraron, y fue tanto las molestias que causaba en mi hogar, que me vi obligado a trabajar e independizarme, con miedo a lo desconocido, pero tuve el valor de hacerlo, no podía seguir así, estaba alto de las discusiones entre parejas.
Malas decisiones si hemos tomado, pero a veces es mejor poner un Stop en tu vida y mirar las cosas desde otra perspectiva, por eso bien aconsejo a las personas, por eso bien buscan de mí, porque también he vivido, y de igual manera sé lo que siente que te digan una y otra vez que eres un estorbo, que no sirves para nada.
Son palabras que los adultos no piensan con claridad, pero estoy seguro que si muchos de nosotros nos pusiéramos en sus zapatos, veríamos lo maquiavélico que podemos llegar a ser.