Hola queridos amigos de la colmena, aquí les traigo otro tema que me resulta interesante y bastante importante, espero les guste. El amor propio no es un destino, sino un camino que se teje con paciencia y valentía. A veces lo perdemos de vista, otras lo recuperamos como un tesoro olvidado. Esta poesía, 'Raíces de Luz', es un recordatorio de que sanar es posible, de que nuestras grietas no nos definen y de que, cuando encontramos esa luz interior, debemos aferrarnos a ella con todo nuestro ser. Porque tú eres tierra fértil, eres canto en la tormenta, eres mucho más de lo que crees. Espero que estas palabras te acompañen como un abrazo en los días difíciles.
"Raíces de Luz"
El amor propio también se cuida,
no con prisas, no con ruegos,
sino con manos que acarician la herida
y labios que nombran lo cierto:
"Eres más grande que tus grietas,
más fuerte que lo que perdiste,
más sabio que las respuestas incompletas,
y en tu sombra, también existes."
Y el día que logres recuperarlo,
cuando al fin te reconozcas en el espejo,
no lo sueltes... No permitas
que el mundo te robe ese espejismo viejo.
Átalo a tu vientre como un río,
deja que inunde tus versos secretos,
que te llene de nombres que no has dicho,
de abrazos guardados, de sueños quietos.
Porque el amor propio no es un puño,
no es armadura, no es castillo:
es la semilla que crece en el barro,
el canto del pájaro en el exilio.
Es el pan que partes y repartes
sin quedarte sin nada,
el camino que dibujas al andar,
la cicatriz que ya no sangra.
Y cuando la noche quiera robarte
el brillo que hoy te pertenece,
recuerda: eres tierra que sueña,
y en ti, todo florece.