¿Alguna vez has sentido que un poema te electriza el alma? Este es mi intento de capturar ese shock repentino: la poesía como un desfibrilador que devuelve los latidos al corazón adormecido.
127 de 129 pulsos —los versos son números, heridas, y al final, un grito guardado entre las costillas. Si alguna palabra te resuena, ¡cuéntame! ¿Crees que el amor y la poesía salvan... o solo duelen bonito?
📌 PD: El título se lo robé a un verso que se me clavó como aguja en vena.
"El Desfibrilador de Versos"
[Poesía que revive lo que el silencio ahogó]
Llegaste así, repentina,
como un shock en la quietud,
como una mano divina
que desgarra la oscuridad.
Tus palabras—cables de oro—
se clavaron en mi piel,
transmitiendo el decoro
de un amor que no sabe de miel.
Uno... El pecho se enciende,
Dos... La sangre respira,
Tres... El tiempo suspende
su carrera mentira.
127 de 129 latidos,
cada uno un suspiro,
cada pausa un gemido,
cada pulso un delirio.
El último lo guardo
—no para el olvido—
sino para el instante
en que el mundo haya dormido,
y solo queden tus sílabas
como estrellas en mi herida,
electrizando el vacío
con su música infinita.