El día de hoy quiero hablarles hacerca de esta persona peculiar. Lo conocí por medio de un evento de Salud llamado **"Sembrando Esperanza"**, como bien se sabe actualmente soy médico en el Pueblo de Chuao, y este evento proporciono consultas gratuitas para toda la población con varios especialistas en distintas ramas de la salud.
Cómo es costumbre ya, retornaba a Chuao el día domingo, acompañada por uno de mis compañeros, y para mí sorpresa me encontré con un sin fin nuevas rostros, nuevos médicos por conocer, al cabo de un rato de espera en la orilla de la playa, en la "Boca de Choroni", coincidimos con uno de los patrocinadores del evento que por fortuna nos reconoció inmediatamente y nos ofreció subirnos a la primera lancha que llevaría médicos a Chuao, por lo que todo nos vino como anillo al dedo. Al subirme observé a un señor de unos 65-70 años sentado a mi lado suspirando, notablemente nervioso, así que despreocupadamente comencé a conversar con él, para calmar sus nervios.
La conversación comenzó con palabras vagas, un "no tenga miedo, el mar está tranquilo... El agua está hermosa hoy...", Una vez la conversación empieza a fluir me dice "yo fui médico rural, aquí en chuao, por allá en el 95", por dos segundo mi mente no coordino, no podía cree que estaba conociendo uno de los muchos médicos que habían pasado por el ambulatorio de Chuao, y aún más, en tiempo en el cual yo ni aún había nacido.
Me interese en la conversación, así que entre preguntas me dice que actualmente es un médico jubilado, el cual su especialidad es Neurocirugía, había querido participar en el evento para recordar cómo fue aquellos primeros pasos, aquellos primeros golpes de la carrera, los cuales le había dejado huellas muy bonitas de experiencias vividas, ya que recientemente había comenzado su jubilación y aún quería regresar un poquito más a las personas, a aquellos que fueron los primeros abrazos cálidos que había recibido por parte de sus pacientes. Allí fue cuando decidí explicarle que al igual que él fue en su momento el médico rural de Chuao, ahora era yo parte de la nueva generación de médicos recién graduados que había decidido que su lugar debía ser Chuao, ví como el semblante le cambio, cierta emoción tomo su rostro.
Por dentro estaba agitada, quería saltar de la emoción, no entendía porque estaba tan emocionada; el Dr. José ***** me contó de sus primeras veces en lancha, de como le fue imposible superar sus nervios al montarse en una, de cómo fue rechazado por la comunidad dado que los médicos para aquel entonces enfrentaron el dilema del "médico mata sanos" ese temor a la medicina que aún estaba arraigado en los habitantes del pueblo, de cómo fue juzgado por su color de piel, dado que al ser una persona de piel blanca dentro de una población en su gran mayoría de piel negra presento un dilema racial.
Dentro de toda la conversación, me dijo algo que hizo click en mi mente, "se ese médico que piensa ¡yo todo lo puedo!, cuando todo va cuesta arriba, cuando tienes a todos en contra, se ese médico que demuestras que estaban equivocados", siempre me ha gustado luchar contra la corriente, de ser la que tiene que demostrar que puede más, ver ese espíritu en otro médico me fortaleció, y allí lo entendí, entendí cuál era la emoción que sentí al inicio de la conversación, me ví reflejada en ese médico, me di cuenta que en un futuro lejano yo podía ser él, ser el médico jubilado, especialista en lo que ama y siempre quiso ser, retornando a sus orígenes para devolver más a la comunidad que un día lo acogió, Dios me permita ser así algún día! Quiero, puedo y debo ser ese especialista que se une a un evento en benefició de otros sin esperar nada a cambio. Porque el Dr. José ****** muy bien lo dijo "nuestra profesión es para servir, estamos al servicio de los demás", lo sé y lo entiendo, aunque admito que algunas veces ese hecho no lo asimiló, aún así se que es verdad.
Con toda la curiosidad del mundo le pregunté cómo fue su experiencia en los años de estudio para su especialidad, a lo que me contó que no solo no fue nada fácil, sino que también dió dos intentos antes de poder entrar a la especialidad, que nunca se rindió, no le importaba lo que los demás dijeran, cuántas veces lo desanimaron para que no siguiera estudiando, entre frases de "Mejor busqué otra especialidad, porque para esta se nota que no sirve" "Te crees Neurocirujano? Tienes cara de pordiosero" y muchas otras más, el encontró la fuerza para superar cada obstáculo en su camino. A veces en nuestro gremio podemos ser brutales entre nosotros mismos.
Nuestra conversación nos llevó por muchos temas, solo 25 minutos no eran suficientes, pero de algún modo para ese momento fueron lo necesario para llegar a conocer quien resultó ser este maravilloso ser, le agradezco las lecciones de vida compartida y el compartir conmigo parte de su historia, una historia que quiero utilizar de guía, para nunca fallarme a mi misma aún con todo en contra.