Saludos, amigos. Trato de aprovechar ciertas fechas para destacar a artistas que me interesan, que no solo significan en mi vida, sino, sobre todo, que tienen relevancia para los que aman el arte. Es el caso de hoy, cuando confluyen dos de gran importancia.
Hokusai
Cuando en mis años 20 hice contacto con la filosofía y literatura antigua china, es decir, el taoísmo y el budismo zen, leyendo a Lao Tzé, Chuang Tzú y al orientalista Allan Watts, entre los principales, tuve la oportunidad de conocer y apreciar, en una versión impresa (gracias a un amigo, José Gregorio Acuña), una colección de los grabados de Hokusai.
Hokusai, quien naciera el 31 de octubre de 1760 en Edo (actual Tokio), pasó gran parte de su vida en viajes por el antiguo Japón, y de ahí la mayoría de trabajos que hizo en dibujos o grabados. En ellos se advierte la influencia taoísta -por los contrastes simétricos (yin y yang)- o del budismo zen, en la idea implícita de la transitoriedad. Arriba reproduzco quizás su más famoso grabado, y agrego a continuación otro de su serie Treinta y seis vistas del monte Fuji.
En Bashō, el más importante cultivador del haiku y de innegable talante taoísta, leemos este haiku, uno de sus poemas donde el viaje y el tiempo son lo definitivo:
Al final del penoso viaje
aún vivo
Atardecer de otoño
Se conoce la gran influencia que el arte japonés tuvo en artistas y corrientes estéticas de Occidente a partir de la modernidad, como se ha reconocido en Claude Monet y Vincent Van Gogh, por citar dos muy destacados.
John Keats
Esa visión de la naturaleza que animó a Basho y luego a Houkusai, muchos años después, se encuentra con cercanía en uno de los más importantes poetas del Romanticismo inglés, John Keats.
Keats, nacido en Londres el 31 de octubre de 1795, es autor de una poesía delicada y vital. Se dice que es el entronizador del ruiseñor como ave imagen de la poesía, por su famosa “Oda a un ruiseñor”. A continuación uno de los poemas breves de Keats que más me gustan, en el cual se puede notar la mirada poética de lo pequeño y ordinario de la vida:
La poesía de la tierra nunca muere:
cuando todos los pájaros están desmayados por el calor del sol,
y escondidos en frescos árboles, una voz correrá
de seto en seto por los campos recién segados.
Esta es del saltamontes, toma la delantera,
en el delicioso verano, y él nunca ha continuado
con este placer; pues cuando se siente cansado de la diversión
se tumba a descansar bajo alguna placentera hierba.
Si alguno de los amables lectores de #Hive pudieran hacer la lectura de este post mío, que es como un "capricho", se lo agradecería.
Referencias:
Bashō, Matsuo (1986). Haiku de las Cuatro Estaciones. España: Miraguano Ediciones.
Keats, John (1978). Poesía completa. España: Libros Río Nuevo.
https://es.wikipedia.org/wiki/Katsushika_Hokusai