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El sonido de unos nudillos tocando la puerta lo sacan de la acción de escribir un nuevo capítulo de su próxima novela.
Tras el éxito de la primera, el inicio de una trilogía donde se mezcla el suspenso con las características esenciales de un thriller policíaco, tiene solo seis meses para culminar el segundo paso.
Abre la puerta y en ella se encuentran un par de hombres altos, con caras de pocos amigos, quienes al verlo sin mediar algún saludo, el que supone es el jefe le dice.
-Debe acompañarnos a la estación de policía.
La noche es fría y ese sexto sentido que ha desarrollado para los inconvenientes le dice que está próximo a conocer uno.
Sabe que es vano el negarse de tal manera que cumple con lo pedido y mientras llegan allí llama a Tim, quien hace las veces de su abogado para que se dirija al lugar donde lo trasladan.
En un cuarto de interrogatorio similar al descrito en su libro, una mujer de unos 35 años, de rostro y cuerpo atractivo y mirada penetrante le pregunta, mientras que su acompañante un hombre de unos sesenta años lo observa.
-¿Dónde estuvo hace cinco días a las diez de la noche?
-En mi casa, estoy escribiendo una novela.
-¿Alguien puede corroborar esto?
Su lógica de escritor le indica que algo ocurrió y es sospechoso, igualmente que no tiene coartada porque vive solo en una vivienda alejada del bullicio urbano.
-Vivo solo.
-¿Y hace diez días a la misma hora?
-Igual.
El anciano y la mujer se miran, se nota cierto aire de satisfacción en sus semblantes, están casi convencidos que es la persona que buscan, pero sabe que se desilusionarán ya que los únicos muertos, porque está seguro que, dado los escasos datos dados, se trata de dos homicidios, que ha cometido son ficticios y forman parte de la ficción en sus escritos.
-¿Qué hice según ustedes?
Pregunta con cierto grado de sarcasmo.
No le responden.
Ella saca un papel de una carpeta que le han traído.
-Lea acá.
Es un extracto de su última novela.
-Entró sigilosamente a la vivienda, un frío sobrenatural invadió el ambiente.
En el estudio ella se encontraba corrigiendo unos exámenes de sus alumnos y de pronto se paralizó ante la presencia, sintió como se le cortaba la respiración y en pocos segundos cayó sin vida al suelo.
Habían eliminado algunas metáforas y descripciones originales.
Sin darle a tiempo a proferir alguna palabra colocan otro papel con un nuevo extracto.
-Lea.
-Sintió pasos que le seguían y apresuró su caminar, llegó a la parada del autobús y estaba vacía, aunque iluminada, lo que le dio un alivio. Miró hacia atrás y no había nadie.
Pasaron unos minutos y de repente un viento frío se hizo presente, con ojos desorbitados el hombre vio algo que lo dejó paralizado y en pocos segundos el aire que llenaba sus pulmones se acabó y cayó muerto en la calzada.
-Son de su novela.
-Sí, pero es ficción.
-Que ha transformado en realidad.
-¿Quién? ¿Yo?
No pudo evitar soltar una carcajada.
En ese instante llega Tim.
-¿De qué lo acusan? –les espeta sin preámbulos.
-Es sospechoso de dos asesinatos.- Responde el hombre.
-¿Tienen pruebas?
-Estamos recabándolas.
-Es un malentendido, déjame arreglarlo –le dice a su amigo y abogado.
En ese instante tocan a la puerta y un detective le hace señas al hombre para que salga.
Le explica a ella.
-Es una novela, todo es inventado.
-Pero resulta que en los últimos diez días han aparecido dos muertos que cumplen las mismas características que los que describe en su novela.
-Eso no lo hace sospechoso, cualquiera que la haya leído puede haberlo hecho, mi cliente es un ciudadano honesto y responsable, no tiene ningún tipo de detención o cometido alguna infracción a la ley. ¿Dónde está su lógica?–Responde Tim.
El hombre mayor entra y dirigiéndose a ellos les dice.
-Disculpen la molestia, ha sido un error.
Ella queda desconcertada ante las palabras de quien él supone es su jefe.
-Pero puede ayudarnos en algo.
-Con gusto, sin rencores –le responde.
-¿Quién es el asesino en su novela?
Sin dudas la lectura no es el fuerte de los detectives, o por lo menos no han leído la suya, ya que la pregunta es absurda.
No ha revelado la identidad del mismo y no lo hará hasta la última de la serie.
-Aún no se ha revelado.
-Pero supongo que usted la sabe.
Aun sabiéndola no estaba obligado a confesársela.
-Ha habido un tercer homicidio y sigue los mismos patrones de los que ocurren en su libro.
Se le pone la piel de gallina al escuchar esto, sin quererlo parece que ha abierto una puerta a lo no deseado.
-¿Cuántos son en total?
-Ocurren diez en la novela.
-Puedo conseguir una orden de un juez para obligarlo a decirnos las características del asesino. –le amenaza el hombre.
El detalle es que quiso escribir algo diferente y aunque narra las muertes no describe en ninguna parte el asesino, ni siquiera da características físicas o psicológicas del mismo, ya que no existe o mejor dicho no es humano.
Es el demonio en muchas de sus versiones quien los elimina por llevar estas personas una vida en la que practican el bien al prójimo.