Sé que existes porque tu esencia llega
dibujándose con el horizonte
colándose en mí, como polizonte
de olvidada vivienda solariega.
Pisadas que entre el silencio navegan,
surcando las alturas de los montes,
ingrávido aletear del sinsonte,
que los afanes mundanos reniegan.
Sé que existes, a diario te presiento
como lo hace la noche con el día,
como la lluvia llama a la tormenta.
Estoy a la espera de ese momento,
te abrazaré con amor y perfidia
musa de lo invisible que me tienta