Corazón de pirata
hacia las agujas del reloj,
por eso su alma se queja,
y ve va poniendo añeja.
De noche sigue su rumbo armonioso,
dejando un manto luminoso,
siguiendo a las estrellas,
que en la oscura agua refleja.
Mojado en invierno, seco en verano,
y siempre guante en las manos,
mira a la distancia,
y suspira con ansia.
Tu rostro perfumado de flores,
sin pensar en las estaciones,
tu corazón bondadoso,
y el mío doble de envidioso.
La brújula indica el norte,
y el barco navega el trote,
las maderas tiemblan,
y las velas se tensan.
Sopla el viento y reman los hombres,
antes de que las aguas se desborden,
hoy nuestro guía es el cielo,
pronto pisaremos suelo.
Embriáguense de agua salada,
y afilen sus espadas,
que a la distancia se ve la llegada,
de la costa anhelada.
Los mapas marcan el tesoro,
a la plata y el oro,
pero tú tienes la llave,
que me aleja de los mares.