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Semana Santa.
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Antes de desarrollar este tema, debo referirme a la aplicación exclusiva en la escritura para la mención Semana Santa y los días que ella cubre, y que deben iniciarse también con mayúscula. Quedan Lunes Santo, Jueves Santo, etcétera.
De resto, cualquier día del año a resaltar, debe empezar con minúscula. Todo se debe a que es la semana considerada por el cristianismo como la mayor del año. El miércoles 28 es el cumpleaños de Diana.
Y, bien, este lapso de 7 días se lleva a cabo todos los años y es para CONMEMORAR, y no CELEBRAR los hechos que vivió Jesucristo en aquellos tiempos, y que significan la salvación del mundo y del alma.
Tortuoso camino debió recorrer el Cristo, con una cruz, sediento, hambriento y castigado por gente cruel que antes compró por unos cuantos denarios, por intermedio de Judas el mayor traidor de la humanidad, y cuyo fin fue el suicidio a través de la horca, al darse cuenta de la injusticia que había cometido.
Sigue habiendo traidores en el mundo, y aunqe estén expuestos, carecen de vergüenza, dignidad y amor al prójimo pues solo están pendientes de su provecho personal.
Con los años, he conocido pastores, estudiosos y conocedores del tema si Jesús hubiera perdonado a Judas antes que colgarse de ese fatídico árbol, que, lejos de solucionar el problema, lo agravó para él mismo.
En esta breve referencia en la que se inicia la Semana Santa, pienso que ante la situación que vivimos a nivel global, es tiempo para la reflexión y la reconciliación con Dios y con los demás. Tiempo de recogimiento, del abrazo familiar y del amor hacia los demás. Y tiempo de reforzar la pandemia del coronavirus, si nos mantenemos dentro de casa para evitar contagios posibles.
Para finalizar, dejo un poema relacionado con la Semana Santa, y de mi autoría.
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El Cristo adorado.
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Noche silenciosa
que evoca un pasado
del cruel sufrimiento
de Cristo adorado.
La cruz Él cargaba
todo maltratado,
pero caminaba
la ruta callado.
Pensaba en nosotros
y habernos salvado
sin que en Él hubiera
mínimo pecado.
Sediento, jadeante,
muy triste y sudado
probó aquel vinagre
de sabor malvado.
Llegó así al calvario,
ya casi agotado
y en una cruz alta
fue pronto clavado.
De forma muy cruenta
Él fue asesinado,
pero a los tres días
fue resucitado.
Y reapareció
todo inmaculado,
¡Viva Jesucristo,
el Cristo adorado!