Foto de Pexels
Todos en algún momento de nuestra vida, incluso varias veces al día, dejamos de hacer cosas importantes pero no urgentes que debemos de hacer, por otras que son urgentes pero no importantes, que nos dan gratificación inmediata, y que no nos dan miedo afrontar. Esto se debe a raíz de que hemos creado un hábito, inconscientemente, que cada vez que queremos hacer algo que nos va a costar más de nuestro mínimo esfuerzo, lo dejamos a un lado por otro que ni siquiera sintamos que estamos haciendo el esfuerzo.
A continuación te voy a explicar las dos maneras para que dejes de procrastinar, primero debemos entender que hay dos causas posibles, la dificultad y el miedo:
1. La dificultad de hacer algo influye mucho a la hora de decidir si lo vamos hacer o no, porque mientras más tiempo o esfuerzo requiera, menos motivados vamos a estar para lograrlo.
Cuando por primera vez tuve la idea de emprender con Primal Body Mind, lo puse a un lado, porque solo de imaginarme el montón de cosas que implicaba hacer la marca, era muy abrumador. Que si el logo, el dominio para la página web, los colores de la marca, mi cliente ideal, misión, visión, etc, era un sin fin de tareas que ni sabía por dónde empezar, y para mi era más fácil ver que estaba pasando en Facebook. Y así fue varias veces que intenté comenzar, hasta que un día leí la frase de Benjamin Franklin en un libro:
¨No dejes para mañana aquello que puedes hacer hoy¨.
En ese mismo instante, cerré el libro y me puse a filosofar sobre la frase. Por más que lo pensaba, más claro lo tenía, si uno postpone algo porque representa una dificultad, nunca lo vas hacer, siempre vas a regresar con la misma excusa. Así que tome una hoja y dije, voy a empezar ahora mismo a crear mi empresa, no se por donde empezar, así que apunté todo lo que tenía que hacer, luego dividí en lo más simple posible cada paso en otro más pequeño, hasta que ya no pude hacerlo más sencillo. Entonces los enumeré, siendo el número uno el más inmediato, ese mismo día, abrí la empresa, una cuenta de banco y ya había contactado a 3 diseñadores para hacer la marca.
Entonces, en cuanto tu procrastinación sea por motivos de dificultad, divide en pasos pequeños hasta más no poder, y lo que en verdad no puedes hacer, busca ayuda de alguien profesional, no te rompas la cabeza, porque hacerlo todo tú solo te va llevar mucho más tiempo y esfuerzo, recuerda que lo importante es hacerlo sencillo.
2. El miedo es la otra cara de la procrastinación, y probablemente la más común. A menudo tenemos decisiones donde lo que queremos hacer nos asusta, y para nosotros es más fácil correr hacia el otro lado.
Cuando era pequeño, con mi padre y mis hermanos hicimos un viaje a Maria la gorda, en Cuba, donde vivíamos. En esa semana, todos los días me subía al barco de buceo, porque me encanta y siempre me ha encantado la vida submarina. A mi me daban muchas ganas de bucear, pero sabía que habían tiburones, y después de ver todas las películas de Tiburón, el miedo de encontrarme uno era más grande que mis ganas de bucear. Así que yo solo pescaba desde el barco en aquellas aguas tan cristalinas que podía ver el pez cuando estaba picando la carnada, me divertía mucho pescando y regresándolos al mar. Pero cuando regresaban los buceadores y escuchaba sus historias, me emocionaba mucho. Este miedo me persiguió hasta el final de mi adolescencia, hasta que un día vi un documental acerca de los tiburones, donde no ves la típica jaula con pedazos de carne y mordidas de tiburón blanco, era un episodio de buceadores enseñando las variedades de tiburones y sus características, básicamente me di cuenta que había sido engañado por la farándula de la televisión, porque la mayoría de los tiburones no son agresivos, a menos que tengan que defenderse.
Todos estos años había estado creyendo una historia que no era cierta, los tiburones no atacan porque estás cerca de ellos. Había creado un miedo por algo que ni siquiera había pasado. Ese mismo mes, empecé a bucear, me encanta bucear, siempre me ha encantado, y lo más bonito, es que los mejores buceos son cuando veo a un tiburón, porque me recuerda, que la única barrera en nuestro potencial, somos nosotros mismos.
El miedo es algo que existe en el futuro, y el futuro es incierto, solo existe en nuestra mente, es una historia creada por nosotros mismos, alimentada de posibles fracasos, porque nosotros no podemos, ni nunca vamos a poder predecir el futuro, y eso nos aterroriza. No dejes que esto te suceda, respétalo y entiéndelo, pero hazte su amigo.
Ahora ya sabes, que cuando te quiera ganar la pereza, tienes las herramientas para impedirlo.