Mi querido Pescador de Oro: Tú Amor dejó infinitas huellas
Hoy a un mes de tú partida, abuelito Tito, mi terruño Adorado, amado y querido, nuestros corazones se encuentran todavía comprimidos en la Familia, sellado de dolor, de nostalgia y añoranza a no tenerte entre nosotros físicamente.
Dios te llamó a sus regazos y tú acudiste a su encuentro, se que donde estás estarás mejor, estará en los brazos de Dios, cuidándonos desde allá arriba, abrigandonos y guiándonos en todo momento.
Un Gran hombre entre la multitud
Siempre fuiste un hombre de ejemplo, de moral y ética intachable, siempre nos diste la mejor educación, el mejor aprendizaje, nos enseñaste a pescar, no a que nos dieran los peces, ni a mendigar nada en la vida.
Todo aquel que te conoció, siempre tendrá bonitos recuerdos de ti, por tu gran nobleza, por tu gran bondad y por tu gran amor que diste de par en par.
Hay mí amado pescador de oro, siempre serás el hombre de mis ojos Bellos, que nos atrapaba con su dulzura, nos cobijaba con sus brazos tiernos, nos sonreía con carmesí, tan dulce como la miel era tu mirada, una mirada y ojos que hechizante como el mar y cielo azul.
Hablar de tí, es hablarle a Dios, a un hombre bueno, valiente, trabajador, que luchó su vida por darle lo mejor a su familia.
Tenía un corazón gigante, tan grande como el océano y profundo, que no había ser en la tierra que no supiera de tí, quizás para muchos exageró, pero no, así fuistes, así te diste a conocer, no son palabras vacías, no, es la realidad de quién fuiste en vida.
Una partida que se hizo muda y cruel
Mi corazón llora tú ausencia, no ha aceptado tú partida abuelito de mi vida, menos tú sepulcro injusto que nos hicieron darte, ese bendito protocolo que activaron, dejaron sentimientos reencontrados, que empecé a odiar a esas personas vil que hicieron eso y a aborrecer a este gobierno por sus malas medidas de seguridad, jugaron con nuestro dolor, nuestros llantos, nos dejaron mudos en medio de está agonía, duele, no haber dado un último adiós decente, quizás sean resentimiento que tenga todavía en estos precisos momentos, que ruego a Dios todos los días que perdonen a esas almas injustas, que por el bendito dinero quisieron jugar con tú sepultura, y que lamentamos no haber tenido los benditos $350 dólares, para darte una muerte y sepulcro como Dios manda.
Un protocolo activado, mal implementado, sino que hago aquí contando tú historia...
¿Será que me vacunaste del COVID-19 Abuelito?
Porque ni la prueba nos hicieron a ninguno de los que tuvimos el honor y dicha de acompañarte en tú último aliento, un tú último suspiro y tú último adiós...
Que injusto es hay veces las cosas, un ser tan bueno, que reciba a final de cuenta una muerte así, una sepultura así... Duele muy profundo y hace que nazcan sentimientos de frustración, de irá y resentimiento con personas que te hicieron esto.
Vuela alto Pescador de Oro
Todavía, hoy por hoy, no aceptamos tu partida, duele cada día, y aún cuando fuiste siempre un amor, dejaste esas huellas imborrables en nosotros tus hijos, nietos, hermanos, sobrinos y demás familiares.
Hoy, nos reuniremos todos los familiares que te amamos, para compartir tú morada entre nosotros, para recordarte en grande, enaltecer tú nombre, porqué fuistes un hombre grande, a pesar de tu pequeña estatura, fuiste un gran compañero de viaje, excelente diría yo, de esos que con su paso, dejan marcas que con el paso del tiempo y el viento jamás se borran, quedan selladas para siempre.