Esta afirmación con que titulo este artículo, fue una frase dicha por el maestro Iván Querales, al referirse a ésta tradición por ser compleja, completa y hermosa. El maestro, quién cambió de paisaje terrenal, fue músico del Grupo Los Golperos de El Tocuyo, que junto con su esposa Carmen Pérez, han dejado un importante legado en la Fiesta tradicional de San Antonio en El Tocuyo del estado Lara.
En Venezuela, la imagen de San Antonio de Padua es muy venerada en casi todo el país, se celebra el 13 de junio, particularmente tiene mayor relevancia, en los estados Monagas, en la Sabana de Ipure con la tradición de la Culebra de Ipure, inspirada en un mito indígena, donde se ejecuta el mare mare; y en el estado Lara con la tradición de Los Sones de negros. Al referirme a la Fiesta de San Antonio y su vínculo con los Sones de Negros o Tamunangue en el estado Lara, está íntimamente relacionada no sólo por la devoción a San Antonio, por su música, instrumentos musicales al estilo Monterol, su peculiar bebida, su gastronomía; sino por su hermosa danza, única en su estilo; y su simbología: varas, garrotes, altares, el pan al santo y muchos más.
Tuve la oportunidad de escribir un libro, editado por la fundación editorial “El Perro y la rana”, el cual fue premiado a través del programa “Fondo concursable en 2016” del MPPC Ministerio del poder popular para la Cultura; una investigación etnográfica, convertido en un libro-documental, que se resume en un material audiovisual, con un texto de 210 páginas, 400 imágenes fotográficas, un registro importante de cultores y cultoras, una discografía de 32 CD, de música tamunanguera; y lo más importante de este documento, es que encierra la sabiduría de sus propios protagonistas: Los hacedores de Tamunangue, denominado: “Repensando Los Sones de Negros y/o El Tamunangue, sistematización, reflexión y análisis crítico de la tradición festiva en honor a San Antonio del estado Lara”. Intentar condensar este libro en pocas líneas, narrando el modo de vida, destacando: ¿cómo se vive El Tamunangue?, cómo se siente, se mira, se viste, se canta, se baila, se toma, se come y se quiere a San Antonio; es decir cómo se comporta esta hermosa tradición, en su geografía y en su despliegue territorial fuera de ella, no es fácil. Los invitaré a seguir varias secciones para desarrollar cada aspecto.
Esta tradición cultural, de gran significación popular, cuyo origen se deriva de las aportaciones heredadas de nuestros antepasados: indígenas, afrodescendientes y los elementos hispanos, es transformadas en un sincretismo cultural, denotando sus aportes étnicos. Su imagen impuesta desde la colonia a través de la cofradía a San Antonio en la ciudad de El Tocuyo, se desarrolla y se arraiga como una fuerza mágica que mantiene la tradición hasta la actualidad; donde colectivos y devoto se apropia de esta imagen religiosa, convirtiéndolo en San Antonio el negrito, el cual es parte de su cotidianidad y modo de vida.
Hoy, le describiré... ¡EL CÓMO SE BAILA¡ Al cual me voy a referir en detalle, para confirmar lo que decía el maestro Iván Querales; “no le falta ni le sobra nada”, así, también lo comentaba uno de los intelectuales larense en la década de los 40 del siglo XX, Pío Tamayo: “El Tamunangue es la más rica y hermosa danza de Venezuela, si ya no lo es de América toda, ninguna la supera en dignidad, originalidad y abundancia de temas coreográficos y musicales
La danza representa el lenguaje corporal que permite la comunicación, es un mundo de símbolos y significados, donde el movimiento es fundamental, se captan posiciones, posturas, figuras, gestos, pasos, códigos corporales que muestran e identifican la expresión danzaria de una región o país, en este caso en el género danzario tradicional, plasmado en la Danza de El Tamunangue.
Los Sones de Negros o Tamunangue consta de 9 partes o más, 1 batalla, 1 salve, como expresión danzaria tiene 7 sones bailable, dependiendo del lugar donde se desarrolla; estructuradas por parejas sueltas y sucesivas o por turno, lleva un patrón establecido en secuencias, guiada por una capitana de baile que orienta y dirige el desarrollo de la danza. Se caracteriza por el acoplamiento que se establece entre los músicos cantantes y bailadores; las parejas deben cumplir con lo que le ordena los cantores. Existe un permanente coqueteo entre el hombre y la mujer. La pareja de turno debe tomar del altar las varas de San Antonio, realizando una venia al santo; quién le da el permiso y autoridad para participar en el baile, luego saludan a los músicos. Se desarrolla la persecución del hombre a la mujer, con un permanente coqueteo de picardía y galanteo. Luego le entregan la vara a la pareja siguiente y continuará el baile hasta que el cantor indique su culminación. Su partes son: El yiyivamos, bella, juruminga, perrendenga, poco a poco, galerón y seis figuriao. A continuación se describirá cada son, detallando su estructura danzaria y coreografía, pasos y figuras más importantes:
LA BATALLA es la primera parte del Tamunangue, da apertura a la celebración del día 13 junio, en el transcurso de la procesión a San Antonio, los jugadores de batalla abren el camino de la ruta programada; y en el caso de promesas familiares, también inician con el recorrida al santo al ritmo del tambor, la cual consiste en un juego a garrotes, ejecutado por dos hombres fingiendo pelea, uno ataca y el otro debe defenderse; los jugadores deberán tomar sus garrotes del altar, haciendo una venia, inclinándose delante del santo, luego cruzan los garrotes y saludan a los músicos, comienzan a atacarse y a defenderse alternadamente hasta desarmarse, el cual consiste en dejar caer los garrotes al piso. Los pasos del juego de batalla están previamente establecidos, simulando las artes marciales de defensa y ataque. Culmina cuando se produce el desarme frente al santo entre los batalleros. Musicalmente se puede reconocer por el coro que dice “Adorar, adorar, adorar… adorar a mi padre San Antonio”
YIYIVAMOS, BELLA (MAYOR, TROVADA Y DOBLE) Y JURUMINGA: Son los tres primeros sones, que se asemejan por llevar el paso básico, desplazamientos y figuras; donde los cantantes indican las que deben realizar las parejas, según sus partes. El orden de los mismo puede variar de una localidad a otra; en el yiyivamos y la juruminga se destacan figuras donde el músico va indicando a la pareja lo que debe hacer: la va llamando, llégale cerquita, échale el brazo, llévala pa´lla, pa´ San Antonio/ tráela pa´ca, pa´ el tamborero/ medio lado como el pescado; de media orilla como la anguila/ de pecho a pecho, no le tengas miedo /la media vuelta, la vuelta entera y la contra vuelta, con mucha jocosidad y gracia; en la bella se desplaza con el paso básico de manera libre; en el caso particular de la Juruminga en algunas regiones presenta variantes, representando escenas de forma mímica de las actividades del trabajo cotidiano de la mujer (trabajo doméstico) y del hombre (labores agrícolas). Se identifican con un estribillo que se repite, en cada uno de los sones: ¡Ah yiyivamos….oe bangué / A la bella, bella… Ay bella va / Juruminga no más…Tumbirá.
LA PERRENDENGA: Es el cuarto son, es un baile de pareja suelta, donde ejecuta un juego de varas, floreando entre el hombres y la mujer, con figuras diversas. Se caracteriza por el galanteo entre la pareja, combinan figuras simulando una pelea. En este son no se ejecuta el paso básico, más bien caminaito, ni tampoco se guía los bailadores por lo que dicen los cantantes. Coreográficamente se describen círculos en el aire con las varas, se entrechocan en el suelo y en el aire. Se repite un coro que dice ¡Báilame la perrendenga……tomé ay tó…¡
EL POCO A POCO: es el quinto son, llamado también los calambres, es de corte humorístico y teatral, que a través de mímicas se va desarrollando sus dos partes: Estos combinan el galanteo del hombre con la coquetería de la dama. La mujer esquiva constantemente al hombre, atiende las indicaciones del cantante, entre sus figuras se encuentra: pícale el ojo, sácale los piojos; y el drama del hombre simulando en la primera parte los calambres, donde el bailador se detiene y simula un ataque nervioso, se pone a temblar y desfallecer, mientras su pareja nerviosa lo sostiene en sus brazos, lo soba o le echa aire, el hombre imita estar enfermo con calentura, que lo inicia imitando estar borracho, luego le da los calambre y en su segunda parte el caballito, el hombre simula un caballo brioso, donde la mujer debe de tratar de montar, dominándolo con un lazo y pegándole con la vara, se disuelve nuevamente la representación teatral con la guabina para terminar el son. En el intermedio de cada partes se entona una música alegre y movida llamada la guabina o corrido. Se repite un coro que dice: ¡Así…..Vamos, vamos…así¡
EL GALERÓN, Es el sexto son, es un baile semejante al joropo, se baila por parejas, simultaneas, desplazándose libremente, haciendo numerosas y variadas figuras. Las parejas bailan agarrados de mano, valseando, zapateando, girando, entrelazándose. No hay un orden fijo de las figuras y se dan de acuerdo a la conveniencia de cada pareja. Existe dos modalidades de baile en el Galerón, una consiste en la alternancia de las parejas y otra en bailar simultáneamente estableciéndose la competencia entre las parejas, Se distingue un coro que repite Ay, lay la lá Galerón,……galerón…. corre corre corre…. Galerón.
EL SEIS FIGURIAO O CORRIO: Es el séptimo y último son, llamado también seis corrío, florido o seis por ocho. Este son tiene gran semejanza con las antiguas danzas de salón, es el más colorido y de mayor complejidad, es ejecutado por tres parejas, una de las cuales dirige el baile, llamada comúnmente guía. Se inicia por parejas agarrados de manos valseando, la pareja guía señala las figuras que deberán practicarse, oscilan en secuencia entre 32 a 36, otros señalan que son 16 figuras dobles, posee figuras de entrelace, cestas, nudos, cruces. Las parejas sueltas forman calles es decir los cuatro bailadores se sitúan, cada uno en una esquina, mientras la pareja guía baila en medio de esta cuadricula imaginaria. Igualmente se identifica con un coro que responde: Ay lay lay lara lara la, en el nombre dios comienzo.
Finalmente entonan canturias para culminar la ceremonia, este canto es religioso, no se baila, se retiran para descansar y degustar un hervido, mondongo de chivo o sancocho, olleta, entre otras sabrosas comidas guara.
La costumbre de celebrar y rendirle honor a San Antonio, con los Sones de Negro y/o Tamunangue, identifica al estado Lara, la exclusividad de esta tradición. El Tocuyo y su alrededores como epicentro de esta manifestación, salió y se extendió por todo el territorio larense y mucho más allá, de sus límites fronterizos como Portuguesa, Trujillo, Falcón y Yaracuy; llegando hasta la Gran Caracas.
Su distribución espacial, se extiende por los 9 municipios con significativas variantes, que la particularizan y la identifican; no podemos hablar de El Tamunangue sino de Los Tamunangues, cada sector tiene sus características propias, con variantes específicas. Su esencia, sus funciones y motivaciones a lo largo del tiempo han sido orientadas como un ritual agrario en agradecimiento a la buena cosecha, a la devoción y veneración a la imagen de San Antonio, asumida y redimensionada; reivindicación su identidad local, regional y nacional, enraizada como acervo de los larense, muchos la han adoptado y es de orgullo nacional, venezolana.
Fortalecer el sentido de pertenencia, honrar nuestra identidad guara y de nuestra nación; valorar y reconocer a hombres y mujeres que han forjado, conservado y trasmitido un legado cultural, que desde el anonimato se visibilicen como los constructores y hacedores de Tamunangue, en su manera de vivir, del ser larense, ha sido el propósito de esta hermosa tradición.
Por Margarita Morales
Fuente consultada: Repensando Los Sones de negros y/o El Tamunangue, de mi autoría. Fotografías: Archivo FUNDACEC. Orlando Paredes, Pedro Álvarez, Aaron Sousa, Margarita Morales
Lara, Junio/2020