Tomar pastillas para pequeñas dolencias se ha convertido en una costumbre, muy cómoda y difícil de erradicar. Sin embargo, cuando se abusa de este recurso, el cuerpo tiende a adaptarse a las nuevas circunstancias, y allí comienzan los problemas. La gente hoy en día busca una pastilla para cualquier cosa y todas tienen efectos secundarios, ningunas son perfectas. Y cuando estos "efectos secundarios" son; una leve náusea, somnolencia o una nariz aguada, se puede pensar que se paga un pequeño precio por el alivio que ofrecen. Todo cambia cuando se toma, por ejemplo, un medicamento para un dolor de cabeza y como resultado, el mismo aumenta.
La aspirina, el ibuprofeno y el paracetamol (tres calmantes mas comunes y efectivos), a pesar de que te dan ese alivio que buscas también tienen sus efectos secundarios. Al ser usados frecuentemente como tratamiento para el dolor de cabeza, pueden incluir el problema por el cual fueron ingeridos.
El dolor de cabeza incluido o rebotado, como a veces se conoce, es provocado cuando finaliza el efecto de la ultima dosis de la droga, por lo que las personas, si no son cuidadosas, pueden verse encerrados en un ciclo de dependencia.
M.R