Siempre sucede, que la gallina se asusta y se mueve, entonces, con su aleteo, espanta el color del suelo. Siempre, pero siempre, blanco todo el terreno se vuelve, por eso, cuando la gallina vuelve, debe dibujar un nido, para dormir plácidamente.
Cuando se levanta, sigue sin color el piso que a la gallina acompaña, esta empieza a pisotear sin pausa, hasta que el suelo abre su mirada. Ojos color blanco, con pestañas de buen largo, se abren y cierran con cuidado, la gallina despertó al suelo descansando.
La mirada del suelo se alza, en un pedazo de cielo se para y de la nada, le crece un cuerpo de forma extraña. Luego se marcha y regresa con el color que le hacía falta, por su piso la propaga, hasta que recobra el color que extrañaba.
La gallina se siente agradada, extrañaba el color que ella misma, sacó sin causa y el terreno pálido, decidió que es mejor actuar rápido, cuando un problema se ha presentado.
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