Este era la historia de un señor bien vestido, que se sentaba a pensar en el olvido.
Entonces, de repente recordaba,
que no había desayunado en la mañana
e iba por comida recién preparada.
Cuando de nuevo descansaba, rememoraba, que le faltaba ir a pagar el recibo del agua.
Y cuando ya nada pensaba que le faltaba,
recordó que debía llamar a su hermana.
Pensó, tras tanta recordación,
que el olvido no está presente en esta ocasión,
pues, cada situación,
le recuerda algo que una vez olvidó.
Fin
Créditos Margarita Palomino